El color del viento

Si tú me preguntas blanco o negro, te diré: NEGRO. Si no me preguntas porqué, no te diré nada más. Pero si quieres saber porqué, te diré:

NEGRO si el fondo es blanco y quieres destacar.
BLANCO si el fondo es negro y quieres destacar.
BLANCO si el fondo es blanco y no quieres destacar.
NEGRO si el fondo es negro y no quieres destacar.

Si yo elijo negro, o bien es porque todo es negro y no quiero que se me vea, o bien porque el fondo es blanco y quiero que se me vea claramente. Te diré además que la pregunta, tal como la percibe el interrogado, tiene su contexto. El contexto es la interpretación que hace el interrogado sobre su propia situación.

Así, te diré que, en mi caso, y sin mas datos, tengo total libertad. Puedo imaginarme la pregunta y el contexto como me dé la gana. Así que, en el momento y situación en que leo la pregunta, lo veo claro: la respuesta es NEGRO. Negro porque lo veo todo negro, pero al fin y al cabo tampoco hay que darle mayor importancia. Con el mismo esfuerzo, podría haberlo visto todo blanco.

De hecho, si consultas a uno de esos consultores de coaching, tan de moda ahora, seguramente te hubiesen dicho que es mucho mejor verlo todo blanco. Que el mismo esfuerzo te hubiese costado. Recuerdo una frase que leí en algún sitio: "los pesimistas son los que normalmente llevan razón, pero se divierten mucho menos en las fiestas". Que profunda sabiduría. Quizás es la explicación de porqué he tenido más fiestas en las que no me he divertido que de las otras.

Ese sería un razonamiento racional, pero como seguro que sabes, el juego es mucho más amplio. Podría no haber contestado en absoluto. La no contestación también es una contestación. Podría significar: no quiero contestarte porque no me gusta tu pregunta, o porque no estoy de acuerdo en las implicaciones de la pregunta: las implicaciones son que sólo hay dos respuestas posibles; blanco o negro; uno o cero; sí o no; inocente o culpable; victoria o derrota.

Igual puedo también contestar con una respuesta diferente, por ejemplo: GRIS.
Si lo hago, estoy debatiendo el origen de la cuestión, pero al mismo tiempo propongo otra tesis. Mientras que si no contesto admito implícitamente tu autoridad, aunque no comparta.

Quizás, he interpretado mal la pregunta: no preguntas sobre mí sino sobre tí. No quieres saber que color me gusta a mí sino el color que yo creo que tú deberías elegir. Con ello me estás pidiendo un juicio de valor, no sobre mis gustos, sino sobre los tuyos.

En fin, aparte del blanco, y el negro, y los diversos tonos de gris, hay muchos más colores. Colores primarios como el verde, el azul o el rojo. Colores con matices, como el azul marino o el amarillo limón. Y en un alarde de fantasía poética, podría decir incluso que el color que más me gusta es el color del viento.

Porque sí, quizás esa sería mi respuesta. Prefiero el color del viento. Porque, contestando a la gallega, ¿sabes tú cual es el color del viento?.

Malos tiempos para la lírica

Debe haber forma de salir de aqui,
- dijo el Bufón al Ladrón -
Hay demasiada confusión,
No consigo ningún respiro.
Mercaderes, se beben mi vino,
Labriegos socavan mi tierra,
Ninguno de ellos sabe
Lo que realmente vale la pena.

No hay razón para alborotarse,
-Habló amablemente el Ladrón-
Hay muchos entre nosotros que piensan
Que la vida no es más que una broma.
Pero tú y yo, ya hemos pasado por eso,
Y este no es nuestro destino,
Así que no seamos hipócritas,
Se está haciendo tarde.

Desde la Atalaya,
La Princesa vigilaba
Mientras las mujeres iban y venían,
Y los lacayos, también.

Fuera en la lejanía un gato montés gruñó,
Dos jinetes se acercaban,
El viento empezó a aullar.


Desde la Atalaya, Bob Dylan, 1967 



Hace frio, mucho frio. No eso que dicen los meteorólogos de "sensación térmica" sino un frio que pela. A lo lejos, Jimi, el siempre joven, refrasea la vieja canción subversiva. El bufón y el ladrón. Dos personajes universales que llenan las pantallas.


El mes pasado, murió mi primo Javi. Javi tenía mi misma edad, sólo un par de meses menos. Revoltoso y vivelavida, hizo lo que le dió la gana y lo que le aguantó el cuerpo. Ya estuvo a punto de morir varias veces antes, una vez cuando salió despedido por un accidente de un todoterreno que se había comprado y con el que fardaba de ir por el campo haciendo el bestia. La otra cuando se cayó por el hueco de un ascensor de un edificio en obras. Se endeudó hasta los dientes, rehipotecó su casa una y otra vez, y esa es la herencia que ha dejado a su viuda y sus hijas. Hizo lo que quiso, pero, ¿le podemos criticar por eso, visto cómo está el panorama?.


Enciendes la tele y te tragas media hora de economía barata de nuestros actuales dirigentes, esos que han venido para terminar el trabajo que empezaron los anteriores. "Apretarse el cinturón", "ajustes y recortes", "nos hemos gastado lo que no teníamos, y ahora hay que devolverlo". ¿Cómo que no lo teníamos?. Claro que lo teníamos. Lo teníamos porque ustedes los políticos nos lo prometieron y los banqueros nos lo dieron. Perdón quise decir ustedes los bufones nos lo prometieron y los ladrones nos lo dieron. ¿O era al revés?. 

Ahora al timo de la estampita lo llaman "economía".

Bueno, para relajarnos tenemos además las noticias de justicia, que han desplazado claramente al fútbol y los toros del escenario. Jueces juzgando a jueces que recusan a sus jueces. Juicios por unos trajes que nos cuestan a los españoles diez veces más caro que lo que valían los puñeteros trajes, y todo para descubrir lo que ya sabíamos: lo mal que huele toda la clase política. Juicios que airean las desgracias ajenas como si los pobres no tuviesen ya bastante con lo suyo, y además son objeto de mercadería y compraventa, a tanto la noticia, a cuanto el rumor, a tanto la exclusiva.

Entre todos hemos montado este espectáculo de la justicia que nos está consumiendo esos dineros que luego faltan para otras cosas más básicas como la sanidad y la educación, pero, ¿y lo que nos divertimos?.

Dices tú de lírica, ¿no te parece que ya tienes bastante lírica?.

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