¿Existe Dios?

Desde siempre he sido agnóstico, es decir, ni se si Dios existe, ni me importa. Me he dedicado siempre a lo mío. He creído poco en la fortuna y mucho en el trabajo y en el buen criterio, lo que algunos llaman "sentido común", un sentido que a pesar de lo que indica su propio nombre, con frecuencia escasea.

Pero últimamente estoy viendo y viviendo cosas que me empiezan a hacer pensar que la existencia de Dios puede ser necesaria, no ya para que exista el universo, las estrellas y los planetas y todo el espacio sideral, sino para que la mente humana pueda seguir funcionando, aunque sea al ralentí, sin dejarse arrastrar por un poderoso impulso que la empuja hacia la locura, al contemplar a su alrededor tantas cosas del todo inexplicables.

Así por ejemplo uno no se explica cómo es posible que el mundo se haya vuelto tan loco como para que el juez castigue al inocente y libere al culpable. Como para que la justicia se haya pervertido de tal manera que sea ya un simple teatro donde se enriquecen abogados, jueces , procuradores, psicólogos y advenedizos de todo tipo, a costa de humildes ciudadanos normales y corrientes, que pagan sus impuestos y nunca han hecho daño a nadie.

Y eso por no hablar del gran negocio que hacen los medios de comunicación explotando el dolor ajeno.

Como para que se aprueben leyes no sólo descaradamente inconstitucionales sino incluso leyes que violan los Derechos Humanos Universales, como es la eufemísticamente llamada "Ley Integral contra la Violencia de Género" y ese tribunal de pantomima, denominado "Tribunal Constitucional".

Una ley que establece el principio de desigualdad ante la ley por razón de sexo, contrario al artículo 14 de la Constitución Española, y al artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. (Curiosamente, promovida por esos a los que se les llena la boca con la "lucha por la igualdad").

Y por si eso no fuera suficiente, se crean los denominados, "Juzgados de Violencia contra la Mujer", otro eufemismo, pues no juzgan los delitos de violencia; se trata únicamente de tribunales de carácter civil, totalmente innecesarios pues hacen exactamente las mismas funciones que los juzgados de primera instancia.

Y además se crean los "Equipos Psicosociales adscritos a los juzgados de violencia contra la mujer". Por si no lo sabéis, estos equipos emiten informes que tienen siempre elaboradas las conclusiones, las cuales son siempre que es necesario entregar la guarda y custodia de los menores a la madre (cuestión vital pues con ello se entrega también el uso y disfrute de la casa familiar, la mayor parte de las veces comprada por ambos esposos, y las correspondientes pensiones de alimentos de los hijos).

Por supuesto el trabajo de estos equipos se apoya en un conjunto de tests sicológicos que se ocultan completamente pues no aparecen en sus informes, aunque sí muestran unas conclusiones supuestamente sacadas de estos test donde indefectiblemente el hombre tiene muchos defectos y la mujer muchas virtudes, y en el supuesto caso de que la mujer tuviese algún defecto, sería sin duda culpa del hombre también.

Y por supuesto se apoyan en unas entrevistas realizadas a los menores, donde no les importa llevar a cabo una manipulación descarada de los hijos con preguntas como "¿Con quién prefieres vivir, con tu padre o con tu madre?" - "Me da igual" - "Ya, pero, si te vieses obligado a elegir entre uno u otro, si fuese necesario que te pronunciases de uno u otro lado..." (pero no te ha dicho ya que le da igual????), cuando no directamente falseando las respuestas que los niños dan, cambiando las palabras y las expresiones, en informes del todo impresentables, llenos de faltas de ortografía y de errores gramaticales de todo tipo.

Estos equipos, que por cierto pagamos todos, tienen como única misión su propia supervivencia. ¿Cómo podría justificarse un equipo sicosocial en un Juzgado de Violencia contra la mujer si dictaminase que la mitad de las veces ha sido la mujer la culpable de la situación?. De modo que necesariamente deben dictaminar siempre en contra del hombre, ya que es el único modo de que sea necesario que sigan existiendo.

Del mismo modo funcionan los centros de asistencia a la mujer maltratada. Es obvio que la forma de justificar el dinero público que cuestan es mediante el aumento del número de denuncias de mujeres contra hombres. De este modo, cada vez que una mujer acude, se la somete a un proceso sicológico de lavado de cerebro, donde, a lo largo de varios años, se le enseña a temer al hombre, ese monstruo que le va a hacer daño con seguridad. No importa que el hombre no haya hecho nada a la mujer: la convencen de que tarde o temprano se lo va a hacer.

Estos centros también hacen test sicológicos y tratamientos, pero sólo a la mujer. No importa que sea el hombre el supuestamente "malvado" o "criminal" o incluso el que debería, por lógica, ser atendido para corregir ese supuesto comportamiento agresivo.

No importa, ellas (siempre son mujeres) ya saben perfectamente que el hombre, ese hombre al que no conocen, está lleno de maldad, hasta el punto de que es mucho mejor no tener ningún contacto con él, pues no es necesario: simplemente la mujer les va a dar toda la información que necesitan sobre ese criminal.

No vaya a ser que si entrevistan al hombre pueda parecer que no es ni remotamente el monstruo que la mujer, que se quiere divorciar pero quitarle al marido su casa y su hijos, dice que es.

Ah por cierto, no parece importarles mucho si causan dolor y sufrimiento, además de quebranto económico, al marido, a los hijos, e incluso a la propia mujer, a la que someten a un estado de paranoia y temor continuo que no tenía cuando empezó el "tratamiento". No les importa, puesto que toda denuncia al hombre es una razón más para justificar su existencia, y todo juicio ganado (también el correspondiente falseamiento de test psicológicos cuyos datos nadie conoce) es una gran victoria y un suma y sigue para justificar su sueldo a fin de mes, aunque por medio dejen una familia destrozada.

No sé porqué Dios ha querido que viva para ver todo esto con mis propios ojos. No sé si existe un Dios que me pueda proteger contra la locura y la sinrazón. Quizá Dios existe. Quizá es necesario que exista para los hombres, no para crear los planetas y galaxias, sin para evitar que un hombre entre en la locura y tenga que elegir entre tirarse por el viaducto o hacer algo aún peor.

4 comentarios:

Novicia Dalila dijo...

Creo que dios poco tiene que ver con todo esto y poco podría ayudar a los hombres que están en esa situación.
Rezar no sirve para nada más que para intentar sentirse mejor uno mismo, porque los milagros no existen.

Un beso, Rriver. Me alegra saber de ti, aunque sea por algo tan triste.

Temujin dijo...

Esta es la nueva Inquisicion, ya debieramos estar acostumbrados. Nos gusta apalear a los colectivos, siempre debemos tener alguno como "sparring". Ahora nos ha tocado a los hombres casados, trabajadores y con hijos; somos unos asesinos en potencia y si discutes con tu mujer todo lo que digas puede ser manipulado, tergiversado y se utilizara de forma segura en tu contra en esa especie de burla a la Justicia que son los Tribunales que mencionas y no quiero hablar de los psicólogos y abogados porque me caliento...
Un saludo.

Dr.Krapp dijo...

Estoy de acuerdo contigo aunque tengo presente siempre todo el daño que ha sufrido la mujer durante siglos y todavía presente en la mayor parte del mundo. Quizás el problema esté en la incapacidad del ser humano para conseguir un equilibrio en sus realizaciones. Se pasaron 100 años hablando de que fumar era sinónimo de libertad e independencia y ahora con razones de peso, es cierto, quieren convertir a los fumadores en apestados. Con las mujeres está pasando lo mismo y esa ley repugnante y discriminatoria es prueba de ello. El feminismo -sea inducido o no- es otra forma de desequilibrio. La discriminación en favor de un género y la hiperprotección sistemática de las mujeres sea cual sean su razones, no les da armas para defenderse si no que las hace más dependientes de las arbitrariedades de un sistema judicial hipócrita, oportunista y en muchos casos corrompido.

Rrío dijo...

Me alegro mucho de ver que los tres me apoyais.

La verdad es que esta situación es muy dolorosa, pero tras largo tiempo me he decidido a contarla, aunque sea someramente, pues este tipo de cosas debe saberse que están pasando.

Tras una primera fase de incredulidad y una segunda fase de incomprensión, finalmente he llegado a una explicación: se trata pura y simplemente de "la pasta".

Todo esto es un gran negocio. Un negocio del que se beneficia mucha gente. Los que acaban pagando (no solo las consecuencias) son siempre miembros de una clase media con sueldo e ingresos más o menos regulares.

No son chorizos muertos de hambre o mafias a las que resulta imposible atrapar.

Son ciudadanos normales y corrientes que quien mas quien menos tienen algunos ahorros y algunas modestas posesiones (por ejemplo un coche o un piso) que son susceptibles de embargar en un momento dado.

Así que, negocio puro y duro. Y por supuesto, esa ley contra la violencia de género, que produce cada año más de cien mil denuncias, no ha conseguido sin embargo que se reduzca en absoluto el número de muertes de mujeres al año por sus parejas.

Pero sí ha conseguido (y este es un dato que se oculta) que aumente el número de suicidios de los hombres que han sido denunciados por sus parejas (casi siempre como forma de obtener ventaja en el divorcio, o sea, conseguir la casa y una pensión del marido, por la vía rápida).

Y luego dicen que este país está en crisis: por supuesto, se ha instaurado un sistema en el que la economía productiva es cada vez menor, y la economía parásita, es decir, la de aquellos que viven a costa de los demás, pero sin producirles ningún bien a cambio, es cada vez más grande.

Hasta que esto no cambie me temo que tenemos crisis para mucho tiempo.

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