Un suave viento del este


Sorprendentemente, llevamos unos días en que un suave y fresquito viento endulza las mañanas y amortigua las tardes de este otrora cálido julio. Se agradece este recibimiento, después de unos maravillosos días en las tierras del norte.

A la vuelta de nuestro viaje de novios la casa estaba bastante en orden. Aunque parece ser que el menor de los retoños montó algún tipo de noche romántica con velas y llenó todo de cera fundida. Un incidente menor. Siempre le gustó el fuego.

Los peces sin embargo estaban muy mermados y la pecera casi sin agua. Las gambas habían fenecido al completo. Algo pasó, una catástrofe silenciosa, que redujo drásticamente la población. El solitario neón, el mas viejo del acuario junto con la locha, persiste milagrosamente. Los mollys casi han desaparecido por completo. He renovado el agua y ahora parecen estar felices y contentos. Hasta la próxima extinción en masa, supongo.

Como la que pudo pasar el sábado, a dos manzanas de mi casa. Oímos una explosión a media mañana. Al rato, sirenas y más sirenas. Me acerqué a mirar. Al menos había cinco ambulancias otros tantos coches de la policía y un coche de bomberos. Y un montón de gente arremolinada. En el segundo piso de la casa habían desaparecido las ventanas y trozos de pared. Una explosión de gas, dijeron. Mala manipulación (!!!). Cinco heridos (¿sólo?). La casa estuvo en un tris de venirse abajo. Ahora la tienen toda apuntalada. Si se desploma, unos cuantos habrían perdido la vida.

Mucha menos suerte han tenido los Noruegos. Justo el viernes hace dos semanas, estábamos en Oslo, en una breve escala que nos dejó un poco insatisfechos y frustrados. Una ciudad provinciana, la verdad, pero por lo que ellos mismos nos dijeron, absolutamente tranquila y pacífica.

Los cojones, pacífica.

Ahora todo el mundo se queja del poco cuidado que habían tenido, de la lentitud de la policia, de las excesivas libertades que han permitido esta catástrofe. Lo mismo que cuando el tsunami de Japón: que si las centrales nucleares son peligrosas, que sin hay que construirlas mejor, que si hay que prevenir...

Me jode la gente que sabe lo que había que haber hecho, pero sólo después de que haya sucedido la catástrofe.

Lo cierto es que el mundo es peligroso por naturaleza. No existe, ni por cierto sería bueno que existiera, el control perfecto, la calma total, la predicción del tiempo o el comportamiento social certeros por completo.

La única razón por la que merece la pena disfrutar de este suave viento del este es porque sabemos que mañana hará un calor sofocante o se nos echará encima una tormenta demoledora.

Así que ya sabéis, disfrutad de vuestro suave viento del este, mientras podáis.

15 años

Saludos!!

Como sabreis y teneis conocimiento, hace unos dias cumplí exactamente 3 lustros, 15 añacos, qué viejo, ay.

El caso es que tener un año menos de vida me encanta, de ahi ke me dijeseis FeElicidaddeEsSS!·"!$·"%·$&·$"!&"%, por ke me conoceis genial, y de ahi ke lo celebre, por ke adoro perder años de vida. Efectivamenta, el sabado que viene, quien no tenga nada que hacer, se aburra como un mejillón y no tenga que estudiar, pues que se aproxime por mi casa, pues si, pues venga, pues vale, que engordaremos con comida basura y lo adelgazaremos bailando una conga. Pues eso, a la 1 aprox. kedamos en, por ejemplos, en un pc city, y os guiaré por las callejuelas hasta hobbiton. Y allí, en mi casa (bueno aqui porque lo estoy escribiendo desde la misma, que liante) pues se pueden hacer diversas actividades lúdicas, siempre sin sangre, o si quereis podemos ver una pilicúla, o cosas asi, si os apetece algo en especial decidlo, y se hará para complacer al personal. ¿Fin de los festejos? Da igual, cuando querais, como si kereis que nos vayamos a vagabundear por la calle, salvar el mundo, convertiros al lado oscuro, lo ke kerais.

Bueno espero que el día sea el adecuado para las gentes, sino no, no problem, se aplaza una o dos semanas, no paaassa ná.


No recuerdo bien qué pensaba o qué escribía yo cuando tenía 15 años. Pero he encontrado este texto por casualidad, que lógicamente no es mío, sino de uno de mis retoños, y me ha parecido tan encatandoramente naif, tan inocente y alegre, que me ha parecido buena idea compartirlo con vosotros.

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