El tiempo que nos quede por vivir

Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo así como: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón”. Me marcó, y desde entonces, durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?” Y si la respuesta era “No” durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo.

Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida.

Porque prácticamente todo, las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso se desvanece frente a la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante.

Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay razón para no seguir tu corazón.


Estas palabras las pronunciaba Steve Jobs, el creador de Apple, hace ya algunos años, en el discurso de graduación de la Universidad de Stanford. Él, que no llegó a terminar ninguna carrera, era sin embargo la estrella invitada.

Puede parecer que es muy fácil decir estas palabras cuando has tenido éxito. Sin embargo, recuerdo otra frase que leí en el blog de Francisco Alcaide:
Los ganadores buscan soluciones. Los perdedores buscan excusas.
No se trata sólo de ver la botella medio llena o medio vacía. Se trata de qué voy a hacer a partir de ahora. Porque mi pasado no lo puedo cambiar. Si he tenido una desgracia, si las cosas no han salido como pensaba, si he sido víctima de una injusticia: un perdedor se pasará el día lamentándose.

Tiempo de vida perdido.

A lo mejor, la diferencia entre el ganador y el perdedor no es lo que les pasa en la vida, sino lo que son capaces de hacer (o dejar de hacer) cuando les ha pasado.

Recuerdo ahora otra reflexión (hoy va de citas la cosa) sobre los viajes:
Un viaje se disfruta tres veces: cuando se prepara, cuando se viaja y cuando se recuerda.
Y yo digo: un viaje se disfruta tres veces: cuando se prepara, cuando se viaja, y cuando se descansa para poder preparar el próximo viaje. En la vida no puedes parar: si paras, estás muerto.

Como decía hace poco el doctor Krapp:
Hacia atrás, sólo para tomar impulso.
El martes próximo tengo una cita importante en mi vida.

Deseadme suerte.

3 comentarios:

Dr.Krapp dijo...

Toda la suerte del mundo. Cuidado con la crisis de los 50.

Novicia Dalila dijo...

Igual que Krapps. Te deseo toda la suerte del mundo, Rriver.
Creo que desde la perspectiva del éxito se toman más fácilmente las decisiones, sobre todo con más tranquilidad, ya que arriesgas muchísimo menos. Porque te queden dos horas o dos décadas para morir, no es lo mismo arriesgar lo que te sobra que saber que si pierdes, pierdes todo lo que tienes.

Un beso, Rriver. Cruzo los dedos.

Rrío dijo...

Ha ido todo bien.

Gracias por vuestro apoyo.

Ya os contaré.

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