Smoking


Dicen los sicólogos que, en términos perceptivos, la palabra "no" no existe. Es decir, que cuando decimos "no fumar" nuestro cerebro inmediatamente se imagina el humo saliendo del cigarrillo del tabaco.

El efecto de las prohibiciones, es pues recordarnos precisamente aquello que nos prohiben.

Hoy he oído en la radio una mujer que decía que antes era muy respetuosa con los no fumadores, pero que ahora que le prohíben fumar en cualquier sitio menos en la calle, se regodea en ello, e incluso le echa el humo en la cara a la gente con la que se cruza mientras camina por la acera.

Lo que sí es cierto es que han condenado a los "apestados" fumadores a exhibir sus verguenzas en la vía pública. Los que antes se escondían en los bares, en los que entraban con la excusa de tomar un café, ahora tienen que fumárselo a la vista de todos. Paradójicamente, se está forzando una exhibición del vicio, que muchos calificarían de pornográfica e indecente, forzados por la nueva ley antitabaco.

Yo la verdad es que, de tanto oír hablar del tabaco, me están entrando muchas ganas de fumar.

Dejé de fumar cigarrillos justo un día antes de los atentados de las torres gemelas, es decir hace ahora nueve años. Lo hice para no tener que aguantar más a mis hijos que habían desencadenado una campaña en toda regla, poniendo carteles por toda la casa y recordandome continuamente lo malo que es el tabaco.

Desde entonces no he vuelto a fumar.... cigarrillos.

Fumo puros, de vez en cuando, de los que siempre tengo una caja en casa. No a diario, pero si me apetece un día le doy unas caladas (nunca más de dos o tres, luego me mareo mucho y lo apago).

Llega un momento en que a uno le empieza a tocar las narices tanta prohibición, tanto meterse en la vida de cada uno "por su propio bien". Ya hace tiempo que me parece que esta sociedad se está convirtiendo en algo bastante insufrible.

Hace unos 20 años estuve un verano en California visitando a unos amigos. Allí ya se había puesto de moda toda esta mandanga de lo saludable, que no es solo no fumar, también es no consumir grasas, hacer deporte, etc. En definitiva, que te entraba un sentimiento de culpabilidad tremendo si no te dedicabas en cuerpo y alma a cuidar tu salud.

Pero ya ves, tarde o temprano la acabas palmando. Decía Gruocho Marx que la principal causa de los divorcios son los matrimonios. Una verdad lapidaria, ¿no?. Pero yo abundo: la principal causa de la muerte son los nacimientos, ¿no?. O sea que cuando naces ya estás condenado a morirte. Así que toda esa mandanga de culpabilizarte por no hacer o dejar de hacer esto o aquello me parece cargante a más no poder.

Bueno volviendo al asunto del tabaco, lo peor de todo es que la ley "anima" a presentar denuncias anónimas si ves a alguien fumando "indebidamente", lo cual ya me parece el colmo.

La hipocresía llega hasta el punto de que sin embargo el estado sigue permitiendo la venta de tabaco, cuando si es verdad que es tan malo, deberían prohibirlo y tema zanjado. ¿Como? ¿que entonces no ingresarían los 90% de impuestos que cobran por cada cajetilla de tabaco?. Mecachis!!!. Si es que nunca llueve a gusto de todos.

Deberían permitir el libre consumo de tabaco, porque socialmente es muy beneficioso: lo fumadores la palman en promedio unos 20 años antes que el resto, de modo que pa cuando van a cobrar la jubilación se mueren, y de este modo habríamos resuelto de un plumazo el nudo gordiano de las pensiones: gracias a las pensiones no cobradas de los fumadores, los demas podremos cobrar las nuestras.

Si comulgamos con estas piedras de molino, ¿quien va a impedir que mañana prohíban por ejemplo el mal olor corporal, multando a aquellos que ofendan a las narices de otros en el metro o en el autobús?. O quizás se prohíba el consumo de tocino, chorizo y derivados, los cuales rebosan de colesterol "del malo", por motivos evidentes de salud pública. O a lo mejor tendríamos la obligación de hacer "jogging" al menos 10 kilómetros a la semana, para mantenernos en forma (mi médico me recomienda 20 minutos de esfuerzo, a 180 pulsaciones menos la edad, o sea en mi caso a 130).

No se vosotros, pero yo esta noche le voy a dar unas caladas a mi puro... sí, ese que empecé ayer y le dí dos caladas... a vuestra salud.

6 comentarios:

desastre manifiesto dijo...

Hay ciertas cosas que no comprendo: ¿Es obligado, para los fumadores, hacerlo en los establecimientos públicos? ¿No pueden fumar en casa? ¿Por qué? ¿Tenemos los no fumadores que renunciar a cafeterías bares y restaurantes (que en su abrumadora mayoría no disponen de sitio habilitado para no fumadores)si queremos no serlo pasivos siquiera?
Planteado esto, me cumple decir que veo del todo necesaria una regularización, y harto contraproducente el prohibicionismo salvaje que en los últimos tiempos se ha puesto tan de moda. Irse a cualquiera de los extremos es salirse de lugar.

Un saludo.

Rrío dijo...

Solitario visitante de tan enigmático apodo, antes de nada gracias por dignarte visitar este humilde blog.

A las preguntas que haces, podríamos contestar a la gallega, con otras preguntas:

¿Es imposible, para un no fumador, compartir habitación, local o aposento con aquel otro fumador confeso?

¿Puede la persona que no fuma imponer su voluntad a los que no comparten su elección?

¿Hay acaso ciudadanos de primera "no fumadores" y ciudadanos de segunda "fumadores"?

En realidad de lo que hablamos es de tolerancia. Esa palabra con la que se llenan la boca los políticos día sí y día también, pero que como casi todo lo que dicen los políticos, están muy lejos de aplicar.

Parece que se ha impuesto la dictadura de la mayoría, que es en lo que se está convirtiendo la democracia: consiste en que la mayoría puede imponer a todos su criterio, opiniones o gustos, por el simple hecho de que "somos más". De este modo acabaremos aplastando esas pequeñas minorías diferentes, por obra y gracia de la "democracia".

De toda la vida se ha podido fumar en los bares, y a nadie o casi nadie le parecía suponer un gran problema. Incluso la ley anterior estableció unas zonas para fumadores y no fumadores separadas, lo cual supuestamente parecia contentar a todos.

Pero ahora la "mayoria democratica" ha decidido que se puede imponer a todos la prohibición, "simplemente porque podemos" lo cual no deja de ser ni mas ni menos que una dictadura, democrática, eso sí.

Lo del fumador pasivo es una de esas trolas interesadas creadas por obra y gracia de la exageración. Yo vivo en Madrid y me tengo que tragar el humo de los coches, camiones y autobuses municipales, especialmente molesto cuando voy en la bici detrás de uno de esos autobuses malolientes. Estos humos son mucho más dañinos para la salud y a nadie se les ha ocurrido prohibirlos.

Cada vez con mas frecuencia me viene a la mente el famoso poema de Martin Niemoeller:

"Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemocrata

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar."

Novicia Dalila dijo...

Hace ahora 5 años dejé de fumar. Hace 8 meses lo volví a retomar.... Débil que es una.
Estuve absolutamente de acuerdo con la primera entrega de la ley anti-tabaco. En mi opinión, no era racional que se pudiese fumar en hospitales, en centros comerciales, etc. Me pareció bien que en pequeños establecimientos públicos fuese el criterio del dueño el que decidiera si en su local se pudiera fumar o no y que en los más grandes se habilitara una zona para los apestados fumadores.... Creo que así se respetaban todas las opciones. Lo de ahora me parece una aberración que va a perjudicar a mucha gente económicamente y al final se seguirá fumando en la misma proporción - el estado sabe que sus arcas pueden estar tranquilas - pero para nosotros es una vuelta de tuerca más....

Un beso, Rriver. Feliz año y que sigas disfrutando de esas caladitas que te sientan tan bien.

desastre manifiesto dijo...

Coincidiendo básicamente en la cuestión de fondo no apruebo ninguna de las posturas que se bienen exhibiendo estos días, ni ninguna de las dos versiones de la ley antitabaco. Esto se pudo haber hecho bien; era muy sencillo; y sin embargo se ha hecho de la peor forma posible y repetido el error.

Antes de las prohibiciones procede todo un abanico de medidas de diversa índole, seguro mucho más adecuadas y constructivas que la mera prohibición.

Da pavor pensar que nuestros políticos son incapaces de gestionar algo tan sencillo.

No estoy de acuerdo en que esto sea o se parezca a una dictadura democrática. Por suerte en este país no hay dictadura.

Dr.Krapp dijo...

Cuando el Estado se mete en tu cama estás perdido, hermano. Esto es lo que se nos viene encima y es solo el principio. Al final solo lo regulado estará permitido y quien se atreva a desafiarlo no podrá disfrutar del manjar de los beneficios sociales. Los parias aumentarán y se creará una sociedad de humanos de serie con todas las respuestas establecidas. Hay una obra de Els Joglars y unas cuantas novelas de ciencia ficción que nos pueden ilustrar al respecto. En Catalunya la Generalitat progresista ha alcanzado altas cotas en ese salvaje intromisión en la privacidad,

Rrío dijo...

Si, Krapp, lo has expresado muy bien. Da pavor pensar que hay gente que quiere tu bien a toda costa, incluso en contra de tu voluntad.

En algún artículo referido al tema he encontrado esta cita de Benjamin Franklin: "Quienes a cambio de seguridad renuncian a una libertad esencial, no merecen ni la una ni la otra."

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