¿Recuerdas?


¿Recuerdas cómo, aquella tarde, por fin nos decidimos, y buscamos el vuelo y el hotel que nos llevaría allende los mares, los dos solos, y a la vez acompañados el uno del otro?

¿Recuerdas cómo nos quisieron engañar, una y otra vez, con el alquiler del coche?. ¿Recuerdas las negativas, los sí pero no, los no -de ningún modo-, día tras día, hasta por fin conseguirlo, cuando ya lo dábamos por perdido?.

¿Recuerdas el viaje -la mujer aquella que ocupó nuestros asientos "me viene mejor para cuidar al niño"- y cómo luego viajamos juntos, abrazados, más anchos que largos, junto a la salida de emergencia, sobre el ala, sobre las nubes y el mar?.

¿Recuerdas que, en nuestro flamante cochecito -dorado pero azul- alquilado, aquel guardia nos echó a la derecha, simplemente porque allí es como se hace, se va por la derecha siempre, aunque haya tres carriles, no como aquí, que vamos por el centro?.

¿Recuerdas la llegada al hotel?. Nos abrazamos, nos besamos y nos desnudamos con urgencia, mientras nuestra piel quemaba como fuego. ¿Recuerdas como aquel vecino se asomó por la terraza, a ver qué hacíamos, quizás intrigado por nuestros gemidos?.

¿Recuerdas que aquella noche, después de tomar las uvas dos veces, bailábamos todo, sin importar lo que fuese -camisa empapada por delante y por detrás-?. ¿Recuerdas que nos propusieron un cambio de parejas -cosa que hicimos- ;-)?

¿Recuerdas las dunas, pobladas de madrugadores, parejas de uno y otro sexo, y turistas despistados -y hombres solos a la busca y caza-?

¿Recuerdas la caravana de camellos, los camelleros y sus camellos tan calmados y amables?

¿Recuerdas las montañas y el mar, la arena solitaria al atardecer, el mirador, el mosqueo del tío del quiosco cuando no quise aceptar su regalo -un dulce típico, seguramente, de la isla-?.

¿Recuerdas que nos adelantó en las curvas una zondronga, que su acompañante nos hizo "el símbolo del dedo subido" -debe ser costumbre en las islas, tras adelantar- y luego fuimos tras ella, curva tras curva hasta contar cientos, pareciendo miles, hasta el pueblo allende las montañas junto al Dedo de Dios -otro símblo fálico isleño- en el mar?.

¿Recuerdas el sorprendente y cuidado sitio de la "Cueva Pintada" donde dimos en la puerta casi por casualidad, y encima que nos tocaron las dos últimas entradas gratis que quedaban en el día que era casualmente gratis?.

¿Recuerdas las partidas de bolos, de billar, de minigolf, y el descubrimiento del Hard Rock tras la decepción de "la zona de marcha"?

¿Recuerdas las tiendas de perfumes? ¿El restaurante "mejicano"? ¿El timo del vendedor de cámaras fotográficas -"son 40, bueno 70, no, finalmente te lo dejo en 170"!!!-?

¿Recuerdas el beso en la plaza del ayuntamiento?. ¿Los otros besos, en las playas, en las montañas, por el día, por la noche...?. ¿Los abrazos?. ¿Las sonrisas?. ¿Los guiños?. ¿Los despertares?.

¿Recuerdas?

4 comentarios:

Novicia Dalila dijo...

Aunque la entrada va dirigida a otra persona con la que compartiste esas vivencias, me atrevo a intervenir, porque de alguna manera me doy por aludida...
Esos recuerdos de buenos momentos, cuando se comparte todo, cuando incluso lo menos bueno es digno de risa, sobre todo visto desde la distancia, son los que van formando nuestra vida y al final, cuando ya no queda apenas nada, es eso lo único que nos queda.
Me alegro por vosotros.

Un beso

Rrío dijo...

Lo has clavao, Novi.

Un beso muy fuerte.

Iris dijo...

Al igual que mi parcera opino que si bien es un post muy íntimo, lograste que me identificara con muchos de los aspectos que evocas.

Esos pequeños-grandes momentos son los que hacen la vida en pareja simplemente maravillosa!!!!

Un beso para ti, para ella, y que esos recuerdos perduren eternamente

Rrío dijo...

Merece la pena recordar, mientras puedas, Iris.

Por otro lado los recuerdos pueden llegar a pesar demasiado. Una forma de deshacerse de ese peso es escribirlos. A veces escribo para poder olvidar, y poder soñar de nuevo.

Bss.

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