Contra Jaime Gil de Biedma

De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación -y ya es decir-,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colmena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?

Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.

Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
-seguro de gustar- es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.

Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.

A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!

Jaime Gil de Biedma

Poemas póstumos (1968)



3 comentarios:

Dr.Krapp dijo...

No tengo palabras para expresar mi admiración ante la obra de Gil de Biedma. Solo conociendo los límites, asomándose a ellos, se puede escribir desde el lado más profundo de las entrañas.
Espero que la película sea digna de su huella en la tierra.

Novicia Dalila dijo...

No conocía a este hombre ni su obra. No sabía nada de él, ¡¡¡pero me ha impresionado tanto, Rriver¡¡¡

El poema es desgarrador. Es un abrirse en canal, sin complejos, sin miedo a la sorpresa de lo que uno puede encontrar ahí dentro, y reconocerse.

La película me la apunto.

Un beso y feliz año, Rriver.

Rrío dijo...

He elegido esta poesía porque toca dos puntos que me interesan especialmente.

El primero es el síndrome de Dr Jekill y Mr. Hide. El día y la noche. El sereno y el alocado. Creo que la mayor parte de nosotros llevamos dentro ambas personalidades. Me gusta especialmente cómo lo relata, como si fuera una conversación entre ambos. En éste blog he tocado antes ese tema, vosotros seguidores lo sabéis.

El segundo es el narcisismo. Siempre fuí consciente de que lo era, aunque he de reconocer que llegué a olvidarlo. Recientemente duros acontecimientos me lo han recordado.

A pesar del agrio final del poema, no creo que quererse a uno mismo, incluso a esa parte de uno mismo que no nos gusta, sea tan innoble.

Quererse a uno mismo, hasta un cierto punto, es bueno y deseable. Para ésta, como tantas otras cosas, todo depende del grado.

Lo realmente importante es conocerse a uno mismo, y eso es imposible si no cuentas con los demás, con el reflejo de tí que ellos te envían.

No he visto la película. Pero la Obra poética de Gil de Biedma es impresionante. Si la película sirve para darla a conocer, bienvenida sea.

Besos a todos, comentaristas o simples lectores, y feliz año.

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