El mercado de las maravillas


Esta mañana, como vengo haciendo últimamente desde hace un tiempo, he acudido al mercado de mi barrio. La verdad, es una experiencia refrescante y encantadora. A la vuelta, venía reflexionando sobre la enorme diferencia que hay entre la "experiencia de usuario" en éstos mercados y en los nuevos super e hipermercados modernos.

Para empezar, aquí hay muchos pequeños puestos, especializados cada uno en un tipo de alimento diferente. Además, los que atienden el puesto son siempre los mismos. Eso quiere decir que saben mucho sobre los productos que tienen, y además que conocen a sus clientes habituales, sus gustos y también sus puntos fuertes y débiles, relacionados por supuesto con el material que venden.

En cambio, en los hipermercados, la mayor parte de las cosas se compran a granel, en las estanterías, en esos paquetes de agrupación que comentábamos en un reciente artículo de Dalila. Los dependientes escasamente saben algo de los productos que venden; como mucho, saben dónde están y punto.

Por si no os habias fijado, en el primer caso pides lo que quieres al dependiente, quien te lo prepara y te lo entrega. En el segundo, tienes que buscarlo, lo cual, además de un mayor esfuerzo, es una pérdida de tiempo, lo que hace que a la postre se compra más rápido en un mercado tradicional.

Otra cuestión importante es la de "la pela". Puede parecer que el mercado tradicional es mas caro, pero es justamente todo lo contrario. Además de que los precios unitarios suelen ser más bajos, la calidad es normalmente superior, por la cuenta que les trae, ya que el puesto de al lado puede tener el mismo producto más barato, o un producto mejor al mismo precio.

Pero es que además se compra exactamente la cantidad que se quiere, sea poca o mucha. Y en cambio en las entanterías de los hiper estamos obligados a comprar el paquete de cuatro filetes. A muchos les sobrará alguno y a otros les faltará, con lo que tienen que comprar dos paquetes, y entonces les sobra. Consecuencia: se compra siempre más de lo que se necesita, es decir, se acaba pagando más dinero para el mismo objetivo de compra.

Otra cosa que me encanta de mi mercado de barrio es que se acabaron las colas para pagar, la búsqueda ansiosa de la caja que tiene menos gente, y el cabreo que me cojo cuando me toca el operario inutil o los productos que no tienen precio y paralizan la cola hasta que van a buscarlo y lo encuentran.

Y ya para terminar, es una delicia para los ojos pasear y ver el género, todo bien expuesto para que lo veas y aprecies a simple vista. Al contrario que los hiper, donde uno siempre acaba teniendo la sensación de que colocan las cosas deliberadamente escondidas para que tengas que buscarlas y entre busqueda y búsqueda te acabas llevando siempre otra cosa que te encuentras "por el camino" pero que no habías ido a buscar.

Será por todo eso que me acaba pareciendo que la gente que va al mercado tiene más cara de relajación. Van más tranquilos. son más felices.

Es un verdadero placer ir a comprar al Mercado de las Maravillas.

2 comentarios:

Novicia Dalila dijo...

Muy buen homenaje al tendero de toda la vida, Rriver.
Yo estoy de acuerdo prácticamente en todo lo que dices, aunque con algunas discrepancias.
Las tiendas de antes ahora tienen que espabilarse si quieren salir adelante. Antes (te hablo de antes de los Alcampos y los Carrefours) no había otra cosa que las pequeñas tiendas especializadas (panaderías, mercerías, carnicerías, fruterías, bodegas...) que eran nuestra única alternativa. Estaban los mercados, como el tuyo de Maravillas, a lo mejor sin tanta tradición pero igual de eficaces, que agrupaban a unos cuantos de cada uno de estos "profesionales"... Y no sé donde tu vives, pero en mi antiguo barrio, mucha de esta gente (no todos, desde luego) exprimió y abusó de los consumidores ayudados por la ausencia de otras alternativas...
Cuando surgieron los super-hiper mercados, vieron que tenían una gran competencia que vale, igual no era una atención tan personalizada, pero donde podías elegir lo que te llevas y sin "sorpresas". Me refiero a que si quieres 1 kilo de manzanas, te llevas todas sanas y no llegas a casa y te encuentras 1 ó 2 malas, que te joden el ahorro que pudieras tener. Y lo hago extensivo a la carne, al pescado...
Yo compro en hipermercado. Me gusta la variedad que ofrecen. La fruta y la verdura la elijo yo y me llevo la cantidad que quiero, y el pescado, el fiambre y la carne los compro en el mostrador, atendida por una persona, que me lo suele dar bueno y por supuesto la cantidad que quiero, porque no pierde nada si me lo da bueno y desde luego, no gana nada si me lo da malo.
Esta competencia fue buena en su momento porque puso las pilas a los tenderos de siempre y eso repercutió en nuestro beneficio...
Después, como siempre, todo se ha desmadrado. Esos horarios larguísimos de las grandes superficies son inhumanos en muchos casos y además, imposibles de adoptar por los pequeños comercios...

Besos, dear Rriver.

Rrío dijo...

Gracias, Novicia.

Yo sigo comprando en los Hiper, sobre todo cuando compro "mucho de lo mismo" porque es más barato.

Pero sigo viendo que en el mercado hay muy buen ambiente y espero que no se extingan.

Un gran beso para tí.

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