Sandías de mayo



Kx Pi + log(N+1)= Amor eterno
 
Si es que hay unos generales que están de buenos...


Pues yo, por más que miro el anillo, lo veo rojo. ¿Seré daltónico?.

Ande vaaaaaass, peatón de carreras, que le has puesto el turbo y me has pasao por la derecha sin dar el intermitente!!! 

She's gone


Hoy la encontramos tendida en el patio de la entrada. Mi hijo mayor me llamó. No se movía y tenía los ojos abiertos.

"Aún respira".

Llamamos a la veterinaria, e incluso fuimos a su casa a buscarla. Sin éxito. Agonizó en sus manos.

Llegó a casa un verano, creo que en 1990. Era ya mayorcita pues. Dicen que los gatos viven más que los perros: cerca de veinte años. Así pues se puede decir que le llegó su hora.

Cuando llegó a casa, procedente de Grecia, era casi un bebé. La pusimos Yassu: salud, en griego. O eso me dijeron.

Nuestra casa por entonces estaba rodeada de tejados. El paraíso de un gato. Se solía poner en el balcón mirando a la calle y viendo el desfile de personas arriba y abajo. También le gustaba cazar animalillos, una especie de salamanquesas que vivian también en los tejados. No se los comía. Jugaba con ellos hasta que los mataba y luego nos los traía a nosotros como su fuera su trofeo.

Al poco de llegar la dejamos un verano en el chalet de mis padres cuando nos fuimos de vacaciones. A la vuelta nos dimos cuenta por su tripa que estaba preñada. Dió a luz cuatro preciosos gatitos, en el armario de nuestra habitación. Poco antes de que naciese mi hijo mayor, justo el que hoy la atendió en sus últimos momentos.

Cuando tenía ocho o nueve años nos cambiamos de casa. En la nueva casa ya no había tejados, aunque sí patios. Otros gatos venían a disputarle el terreno, que ella defendía con furia. A veces oíamos sus peleas de madrugada. También había salamanquesas, que siguió cazando, hasta que con los años se hizo tan mayor que abandonó todo afán depredador, engordó, y se dedicaba a ir de cama en cama y de sofá en sofá.

Esos fueron sus últimos años de vida, mimada quizás en exceso, pero al fin y al cabo, querida por todos. 

Ha dejado un hueco de esos que no se pueden volver a llenar.

Adiós, Yassu.

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