C@sos y Cos@s r@r@s


Cuando Claudia me lo comentó no le daba mucho crédito, pero poco a poco y una y otra vez lo he tenido que confirmar, muy a mi pesar que no soy nada supersticioso, y sin embargo, existen cosas y casos que no tienen ninguna explicación, racional al menos.

Resulta que si por ejemplo vamos a una tienda a comprar, al llegar suele haber poca gente. Pero a medida que pasa el tiempo y avanza nuestro proceso de compra, de forma imperceptible va viniendo más y más gente, y cuando por fin acabas, pagas y te vas, aquello está abarrotado de gente. 

Da igual si es un sábado por la mañana en Ikea o un puestecillo en el Rastro el domingo. Da igual que haga frio o calor, que sea verano o invierno. La única diferencia que parece haber es si realmente vamos a comprar o sólo a mirar. En el segundo caso, no hay "efecto llamada". Pero en el primero, el lleno está asegurado.

Para contraste, lo que me ha pasado hoy, sin ir más lejos. He entrado en una oficina de Correos a recoger un acuse de recibo. He elegido la hora tonta, a saber: justo después de comer, y antes de incorporarme a mi jornada laboral vespertina. 

Para mi sorpresa, había bastante gente. Como no sabía si tenía que coger el "su turno" de envíos o de recepciones, los he cogido los dos. Me ha dado igual, porque resulta que te llaman por orden cronológico estricto (¿para qué demonios pondran dos botones, si te llaman en el mismo orden pulses el que pulses?).

El caso es que cuando me han llamado por ambos números a la vez, ya no había casi nadie esperando. Como además mi papel debía de ser raro, se lo han ido pasando de una a otra, y cuando finalmente me han dado el acuse de recibo, era yo la última persona que había en la oficina.

En resúmen: que si voy con Claudia a un sitio, cuando entramos está vacío, y cuando salimos está lleno. Pero si voy sólo, está lleno cuando llego y vacío cuando me voy.

¿Lo habré soñado, o es real?

4 comentarios:

Borrasca dijo...

Conclusión: Ve siempre con Claudia.

Sólo vine a dejarte un beso borrascoso luego de leer tu queja en el blog de Novicia, no es mucho, pero lo puedes poner al lado del trofeo de ajedrez

Novicia Dalila dijo...

jajajajaj joer la Stormy como va barriendo pa dentro....jajajajja
Yo también venía a dejarte un premio, el de la coherencia, porque desde que te conozco sigues una línea muy definida y te sales poco del camino. Eres muy fiel a tí mismo, que no cabezón, y eso es digno de elogio y de premio, si te hace ilusión.
Lo de las colas (de filas) es subjetivo y pura casualidad. A mí el Murphy me la pela... yo tengo mi propio cenizo que va siempre conmigo....
Y si te consuela, yo en el ajedrez soy inútil total, los únicos que muevo bien son los peones, los demás, me sobran todos....

Un beso muy sincero (K)

Rrío dijo...

Eh que el del comentario era Caballero Negro!!! Ese cabezón tiene lo que se merece.

A mí si que me han dado muchos premios. Sin ir mas lejos, y precisamente hoy que es mi cumpleaños, ya me han dado cuatro: dos estupendas visitas en éste blog y dos felicitaciones de dos personas que me quieren de verdad.

Novicia, las piezas esenciales del ajedrez y las que definen el rumbo de las partidas son precisamente los peones. Tienen la virtud única e inigualable de la metamorfosis: se pueden convertir en cualquier otra pieza, incluso en una reina.

Borrasca, mientras ésto escribo, mi altavoz me trae sonidos de las olas del mar, que salen de tu página, que en un día tan especial me llena de paz. Acabo de ver tu sugerente y enorme foto en portada. Lo más suave que puedo decir es que ... uiase9pju8we wef98hkasasjsd audfhaoiusdf oisduhasfoisdhfas ahisdas iufaosdfu aoiha iaqaa aaaaaaaaaaah

Rrío dijo...

Ah y un beso a ambas:

Mmmmmmmuac

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