¡POR FAVOR, QUE ME DEJEN COMO ESTOY!


¡Por favor, que me dejen como estoy!
Es lo único que pido ahora que he despertado, por un momento, de mi proceso de desasimilación. No es que no valore la ayuda que me ofrecen, simplemente es que me decidí, opté, hace bastante tiempo, por dos objetivos: pensar claramente, en la medida de lo posible, y poder marcharme de todo esto con un mínimo de elegancia. Bien pensado, no dejo de ser ambicioso.
En realidad, en este artículo quería hablar del amor, pero las noticias y los comentarios de la radio se cruzaron, cosas de la política, de la situación actual, de las “crisis”, de ese gusanillo que tenemos todos de ser un poco “polipólogos” (entendidos en todo aquello que se “encarna”, se mete en nosotros y nos hace chillar).
Como iba diciendo, la radio, pero que mal andan las cosas…, crisis, comentaristas que quieren ser políticos. Todo se juntaba en la cabeza, se mezclaba con la memoria y… empecé a sudar y a tener miedo. Esas palabras las había escuchado en otra época, en otra crisis, en otro país. ¡Por favor, que me dejen como estoy!
Ya sé que sólo estaban hablando del sufrimiento de los trabajadores en paro, de los sueldos de miseria, del egoísmo de la banca, de la especulación, pero ese discurso es viejo y ya ha sido utilizado.

Al atardecer me gusta caminar a través de las calles concurridas de nuestra ciudad y hago mis observaciones. Veo a miles de trabajadores en pobre vestimenta pasar al lado mío después de la agotadora jornada laboral. Frecuentemente llego a captar algo de su conversación. Hablan de su vida llena de preocupaciones y de su insoportable penuria. Pero también pasan a mi lado individuos que no trabajan en nada, envueltos en valiosos trajes, con gruesa nuca y vientres gordos. Son los “especuladores” que hacen su paseo vespertino. Hablan del negocio y la ganancia. ¡Qué contraste entre el trabajador y el “especulador”!. Me pregunto siempre de nuevo ¿Por qué el “especulador” no es un trabajador? ¿Por qué no está en la comunidad de los honestamente productivos? ¿Por qué consigue sin esfuerzo ganancia y riqueza? El “especulador” ha nacido para regatear, negociar y haraganear. Una gente que ha nacido para el chalaneo no tiene derecho a vivir entre personas que se alimentan decentemente mediante trabajo honrado. ¡Toda la gente trabaja, pero los “especuladores” viven a costa de los trabajadores!.

Algo así escuché por la radio con el beneplácito de los presentes, lamentablemente son palabras de Julius Streicher, gauleiter de Franconia, sólo he eliminado la palabra “judío”. Espero que la historia no se repita, ¡Por favor, que me dejen como estoy! En ocasiones recelo de aquellos que intentan explicarme qué y cómo debo ver.


Habiendo abandonado la realidad en favor de la idea, la idea en favor de la ideología, el hombre ha resbalado hacia un universo desviado, hacia un mundo de subproductos donde la ficción adquiere las virtudes de un dato primordial.

3 comentarios:

Rrío dijo...

Al leerlo, me ha recordado la siguiente frase de Mark Twain:

"Un banquero es un señor que nos presta un paraguas cuando hace sol y nos exige devolverlo cuando empieza a llover"

Dr.Krapp dijo...

Una de las codas más hermosas que he leído últimamente en cualquier blog.

Novicia Dalila dijo...

Pero lo que no sé es como te sorprende la situación... No es la misma desde que el hombre se decidió por este modelo de sociedad? Yo creo que siempre ha sido lo mismo, lo único que cambia es lo superficial: la ropa, los materiales y los medios de locomoción.

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