SILENCIO... SE RUEDA


- Pues si no puedo comentar… ¿para qué quiero leerlo?


Es una buena pregunta la que hizo la castañera a aquel señor gordito que pasó de largo sin realizar el pertinente pedido. Por cierto… ni se paró para responderle.Después de darle muchas vueltas a la dichosa preguntita, aquel señor gordito que sí la había escuchado, aunque las prisas le impidieron detenerse, regreso y preguntó a la castañera:


- ¿Para qué quiere que escriba si usted no va a leerlo?


Mientras un amigo luchaba con las palabras, yo sé que a veces no es una lucha fácil, no lo es cuando el asunto exige sentarse a solas con uno mismo, pues me dije… escribamos un poquito y le haremos compañía. Difícil tarea la de contar algo que otros muchos hicieron de una forma infinitamente mejor, al menos Edmundo era mucho más claro que yo, sería una pena no aprovechar sus palabras.



“Poco tengo para dar fuerza a mis opiniones: sólo una larga observación y mucha imparcialidad. Vienen de alguien que jamás ha sido un instrumento de poder ni un adulador de los grandes, y en cuyas últimas actuaciones no quisiera desmentir lo que ha sido el tono general de su vida. Vienen de alguien cuya actividad pública ha consistido casi por entero en luchar por la libertad de los demás; de alguien en cuyo pecho la única cólera perdurable o vehemente ha sido la provocada por lo que él consideraba tiranía, y que, robando tiempo a sus ocupaciones para emplearse en vuestros asuntos, ha participado en los esfuerzos que los hombres buenos suelen realizar para desacreditar la opulenta opresión; y que, haciéndolo así, está persuadido de no haberse desviado de su función habitual. Vienen de alguien que no desea en gran medida honores, distinciones y emolumentos, y que en absoluto espera recibirlos; de alguien que no desprecia la fama y no teme la murmuración; de alguien que quiere alejarse de disputas, pero que también se atreve a expresar su opinión; de alguien que desea conservar el orden, pero que quisiera hacerlo variando los medios para asegurar la unidad de su propósito, y que cuando el equilibrio del barco en que navega pueda ser amenazado por llevar una sobrecarga en uno de sus lados, está dispuesto a aportar el pequeño peso de sus razones al otro lado, a fin de que el navío pueda preservar su estabilidad”


Y después de leerlo otra vez, porque no me canso de hacerlo, es lícito que la castañera vuelva a hacer la pregunta:

- ¿Para qué quiero leerlo si no puedo hacer comentarios?

No sé… yo no haría ninguno, pero al igual que hace mi amigo todos los días, cuando lucha con las palabras, deberé estar dispuesto a utilizar el pequeño peso de mis razones, a fin de que el navío pueda preservar su estabilidad.




Discover Kenny Burrell!

Un jardin en el Blog

Impensadamente, todo aquello que escribimos y organizamos en un blog hay algún pirado por ahí que pretende verlo de una manera distinta. Ahora se trata de jardinería. Esta hermosa planta de arriba se genera de forma automática con una herramienta que sólo necesita que le digas la dirección de vuestro blog. Se llega a la herramienta pinchando en:


Cuando le pones la dirección de tu blog, ves crecer poco a poco la planta, que se alimenta de tus tags: enlaces, imágenes, tablas, etc.

Hagamos florecer nuestros blogs. Si quieres, déjame un comentario para que enlace desde aquí a la flor de tu web cuando la hayas publicado en tu blog. Divertido, ¿no?

Encontrado gracias a Yoriento.

Have you ever seen the rain?



Principios de los setenta. En uno de los pisos de la colonia de San Ignacio de Loyola, de Madrid, dos amigos se reunen, un domingo por la tarde, para jugar partida tras partida de dardos, tirando a la diana que está situada en el cuarto de uno de ellos. Al fondo, Creedence Clearwater Revival suena, una y otra vez, ponen el LP Pendulum, en un tocata de esos de maleta, la cosa mas simple que se inventó después de la radio de galena para escuchar música.

La letra del disco no la entienden ni les importa. Suena bien. Ya han desaparecido los Beatles. Está a punto de surgir la música "progresiva": King Krimson, Yes, Jethro Tull. En Madrid algo se está gestando, pero falta todavía una década para que surja La Movida. 

La tarde no está para dar muchas vueltas por el barrio. La lluvia también desanima a entrar en el patio del colegio y echar unas canastas. Así que la mejor opción es afinar la puntería, hasta que lleguen las ocho, y después vuelta a casa en el 34.

A veces cine, a veces paseos. Deportes de ciudad o excursiones al campo.  Futbolines y Máquinas de pinball o partida de ping-pong. Deseando entablar conversación con las tímidas chicas del barrio pero demasiado tímidos para dar el primer paso. Demasiado mayores para pasar el tiempo jugando al parchís y demasiado pequeños para aventurarse en las aventuras del corazón.

Con los años, terminado el colegio, los caminos tomarían rutas diversas. Pero yo y Agus seguimos viéndonos. Nada impidió seguir haciendo cosas juntos: ir a la sierra, correr el maratón de Madrid (bueno, él. Yo me rajé). Ping pong a go-go. Piscinas en verano. Futbol sala en los campos de la universitaria. Más sierra: Yelmo, Siete Picos, Camino Schmidt.

Acaban la carrera y empiezan a trabajar en empresas diversas y en ciudades distintas. Pero eso no impide que uno u otro viaje para encontrase de nuevo con su ya viejo amigo. 

Finalmente surge la oportunidad y pueden por fin trabajar en la misma empresa, y viven juntos en el mismo piso.  Es casi un idilio de amistad, ya que llegan a compartir la misma novia... por un tiempo.

De eso hace mucho. Sus vidas se han separado. Ya no se ven tanto como antes: vuelven a vivir en ciudades distintas. Una o dos veces al año. Las postales por navidad. Algún viaje. Las vidas han cambiado: hijos, esposas... Pero de alguna milagrosa forma se mantiene un rescoldo que les une, hasta hoy... 

O mejor hasta ayer, en que volvimos a encontrarnos, y a contarnos, lo poco que se puede contar en unas horas, pero con tranquilidad y naturalidad, casi como si no nos hubiésemos separado.

Amigos (II): Agus


Mis Aforismos (IV)


Quizás el director no sea el que más música sabe de la orquesta, pero hay que saber mucha música para ser un buen Director de Orquesta.

¿Porqué escribir en un blog?


A veces Novicia se pone nerviosa, y nos dá un toque "¡¡¡Chicos, o le dais movimiento a esto, o va a parecer abandonado y os van a entrar a saquear¡¡¡. Que se os echa de menos. Un tribeso". Es la primera vez que me dan un tribeso. "Un tribeso sabe a triqueso" diría el convenientemente modificado dicho popular.

Mi sicólogo, de la escuela del "análisis transaccional" diría que escribir en un blog se origina por la búsqueda de caricias. Tales caricias no son sino los comentarios que los lectores interesados dejan, a veces con acertadas opiniones, a favor o en contra de lo expuesto en el artículo, otras veces meros toques de atención, y otras verdaderas memeces, como las que pone Martoñi, que mas parecen spam que auténticos comentarios.

Si fuera por ello, Novicia Dalila debería de haber entrado ya en un auténtico éxtasis sensitivo-emocional, dada la enorme abundancia de caricias que desencadena cada uno de los artículos que escribe. Bien es cierto que por cada caricia recibida, ella devuelve siempre y religiosamente la correspondiente caricia de cortesía, con exquisito amor y cariño, que a veces se me antoja demasiado efusiva como para poder seguir ninguno de nosotros su ritmo acariciador.

En la otra banda, Félix (aka Faroni) decidió prescindir de caricia alguna. Esta estoica decisión le llevó a cortar de raíz los comentarios en su Blog, que sin embargo prosigue una parsimoniosa aunque fructífera andadura, desgranando poco a poco algunas de las mil y una facetas del mundo del jazz.

Obviamente no puede hablarse en este caso de una motivación basada en la recompensa de la interacción. Y no es porque le faltasen interacciones, que dichas quedan, y con prolífica abundancia, en aquellos artículos en los que las permitió. Por ello ha de hablarse de auténtica y genuina locura obsesivo-compulsiva en torno a esa inquietante e inclasificable música: "Si no sabes lo que es, entonces es Jazz". 

Así, en este caso se podría hablar de una de las más genuinas utilizaciones del blog en el sentido de diario: un personal cuaderno de anotaciones que casual o intencionalmente resulta expuesto a los demás simplemente como lo que es: un conjunto de breves relatos cuya principal relación entre ellos es su nexo cronológicamente ordenado.

Lisebe, en cambio, usa el blog como un medio de experimentación. Se diría que intenta no repetirse, ni en la forma ni en el fondo. No faltan historias personales, como tampoco citas históricas. Hay fotos, hay vídeos, hay música. Un poco de todo. Diría yo que ella desarrolla en el blog su curiosidad y sus ansias de descubrir el mundo. 

Bueno y a todo esto, ¿y yo?. Pareciera que me estoy escaqueando, pero no es así, y os contaré cómo. Una ex-amiga (a este paso voy a acabar anteponiendo el prfijo "ex" a todo: ex-jefe, ex-exposa, ex-amiga) me reprochaba una supuesta obsesión de los hombres por el tamaño: en su comentario, mi recompensa por escribir en el blog resultaría obtenida por el simple contador de visitas, un contador en el que "cuanto más, mejor" me sentiría henchido de satisfacción al vigiliar cada día los hits y los pages visited y los unique visitors crecientes dia a día.

En mi descargo diré que si mirais las estadísticas de éste humilde blog veréis que con cansina insistencia se repiten dia a dia, semana a semana y mes a mes con ligeras variaciones. Tampoco se puede decir que mi recompensa sean esas caricias en forma de comentario, que sin embargo esta pequeña troupe de seguidor@s no duda en otorgarme. Ni, por último, tengo una obsesión a la que dedique fundamentalmente mi vida, o al menos esa parte de la pirámide de Maslow que ocupa el pequeño margen disponible para la autorealización personal.

Hubo razones para el origen de este blog, que ya explique en los primeros artículos: la lucha contra el vacío, ese amenazante vacío que nos espera, tarde o temprano a todos. La exorcización de esa oscuridad me impulsa en primer lugar a escribir, como impulsaba al pianista a tocar, o como impulsaba a los danzarines del barco del pianista a bailar, bailar, porque pareciera que "si bailas no puedes morir, y te sientes Dios."

Es esa misma esencia lo que anima el viejo dicho sobre lo que un hobre debe hacer en su vida: "escribir un libro, plantar un arbol, tener un hijo". O sea trascender, o al menos intentar dejar el mayor rastro posible.

Siguen siendo razones que animan en el fondo a la mayoría de los escritores de blogs que frecuento.

Bueno, y después de este anti-meme, donde he tenido la osadía de intentar adivinar los motivos por los que escribís en vuestro blog, ¿tenéis algunas razones que podáis aportar en vuestro descargo?.

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