7 mentiras (y una verdad)


Envío mi curriculum, una y otra vez, y no me llaman. Una amiga me dice "tu curriculum es demasiado bueno. Tienes un perfil de jefe. Para jefe, ya están ellos".


Un amigo me confesaba que, en un momento de su vida profesional, se vió obligado a "empeorar" su curriculum. Me decía "si quieres saltar, tienes que agacharte primero".


El abogado me dice "Oirás muchas cosas, cosas horribles. Tú debes decir que no sabes nada, que no recuerdas nada." Yo dije que no recordaba nada.


El sábado pasado, mi hijo me aseguró que iba a llegar a las dos a casa. Llegó a las tres y cuarto.


En el mismo día, una persona me dice que estoy más gordo, y otra, que estoy más flaco.


Cuando era pequeño, falsificaba los billetes de autobús. Compraba el billete ordinario, y luego con una cuchilla raspaba el "cero" y ponía I/V (ida y vuelta). Convertía pues un billete en dos, y me guardaba el dinero sobrante.


Jugando al ajedrez, efectué una maniobra de distracción. Moví piezas en un lado del tablero, y cuando mi oponente acudió a defenderse, ataqué por el otro lado.


Me llamaron para concertar una cita, ésta semana. "No puedo, esta semana la tengo completamente ocupada, y la que viene también. Llámeme a la siguiente".

10 comentarios:

Faroni dijo...

1º El curriculum es como un espejo, siempre nos ve más guapos de lo que somos.
2º Eso es verdad porque está incluido en el manual “Como ser un trepa sin romperse una pierna en el próximo salto”.
3º Se omite la continuación, a aquel tipo le cayeron 14 años de cárcel y una multa de 200.000 €, todo por hacer caso al cabrón de su abogado. Es necesario recordar: “No te fíes ni de tu abogado”
4º Es lo que dicen todos los padres, mienten, en realidad el hijo llegó, totalmente colgado, a las diez de la mañana, acompañado por la policía.
5º “Quien más te quiere te hará llorar”, conclusión, está más gordo que una foca, tienes que ponerle remedio, no te mires al espejo porque verás tu curriculum y te recordará la cara de tu abogado cuando te recomendó entregar la custodia de tu hijo a su madre.
6º Esa falsificación es una “minguelada”, hay otra peor. Cuando invitabas a un amigo a jugar al tenis le dabas un carnet falsificado y que él diera la cara al entregárselo al conserje de la puerta.
7º Las proezas de los ajedrecistas son como las de los pescadores. ¿Conocemos a algún ajedrecista que presuma de haber sido machacado por su enemigo?.
8º Eso sí que es verdad porque te he visto hacerlo otra vez. En aquella ocasión Kim Basinger, creo que se dice así, te llamó para quedar en el restaurante del Ritz, tú le dijiste: “Esta noche no puedo, mañana es un poco difícil, a lo mejor el miércoles, jueves o viernes. No mejor… espera que te llame yo”.

Novicia Dalila dijo...

Yo no admito ninguna mentira, por lo menos que yo sea consciente de ella. Otra cosa es que me mientan sin que me entere... entonces, casi casi me la pela.
Yo no le llamo mentiras a todo eso que has enumerado.
Lo normal es "engordar" tu curriculum (lo de adelgazarlo ni lo había oído, aunque de verdad que envidio a la gente que necesita hacerlo más light para encontrar trabajo).
Lo de los hijos... A mi me parece ya una pasada las 2 de la mañana. La mía mayor está en casa a las 10-10.30 lo más tarde. Días muy especiales vuelve más tarde, pero eso es algo extraordinario. Nunca me ha mentido en eso. Si se va a retrasar, aunque sean 10 minutos, me llama.
Al abogado tienes que hacerle caso siempre y si tienes que olvidarte, pues te olvidas...
De lo del billete del bus no puedo reprocharte nada, porque yo me colaba directamente sin pagar...
El ajedrez se me da como el culo... (Faroni, esto es: rematadamente mal :P:P) así que aunque quisiera, no podría hacer trampas.
Yo no tengo citas. Directamente. Tampoco tengo necesidad de mentir.
Y para terminar, la gente que te dice en la cara que si engordas, que si adelgazas, me dan ganas de pegarlos, y ellos lo saben, así que por su bien procuran no hacerme ese tipo de comentarios....

¡¡¡Vaya aburrimiento de vida la mía¡¡¡

Ahora en serio: Hay mentiras y mentiras. No hablo de piadosas y de las otras. Hablo de las mentiras que hieren, que hacen mucho daño, de la gente que juega con los sentimientos de los demás y no le tiembla la voz ni un poquito a la hora de colarte sin ningún escrúpulo lo que sea. Me da igual que sean mentiras grandes, pequeñas o medianas. Me duele la mentira. Sin más.
Yo miento, como todo el mundo hace, pero jamás he hecho daño a nadie con una mentira mía. Por lo menos desde que me considero adulta. En la adolescencia se hacen y se dicen cosas sin pensarlas demasiado que perjudican a los que más quieres y luego, cuando con el paso del tiempo lo miras desde aquí te arrepientes tanto que yo creo que purgas todo lo que has hecho... Bueno, luego estamos los que además nos flagelamos, pero eso es otra historia...

Un beso Rriver

lisebe dijo...

En principio, no desesperes todo llega, a veces no cuando nosotros queremos, sino cuando es necesario.

Mi opinión es que las mentiras empeoran siempre lo que puede ser algo grande.

Mi padre siempre me decía: "hija vé siempre con la verdad por delante, la gente no es tonta, y la mentira tiene las patas muy cortas".

Así que tan solo me resta decirte eso ¡animo!! y paciencia.

Besos

Caballero Negro dijo...

Mentiras, mentiras... la única verdad es que todos mentimos.

Os propongo un dilema: un preso se encuentra en una sala con dos puertas. Una le salva, la otra le condena. Dos carceleros vigilan. Uno siempre miente, el otro nunca.

No hay forma de distinguir el carcelero mentiroso del certero. Tampoco las puertas muestran nada que permita saber qué hay detrás.

El preso puede hacer una pregunta, sólo una, a uno de los carceleros.

¿Qué pregunta salva al preso?

Novicia Dalila dijo...

La pregunta sería:
¿Qué puerta me diría tu compañero que tengo que usar para salvarme?

;)

Caballero Negro dijo...

EXACTO Novicia!!!

En este caso si la pregunta se hace al carcelero mentiroso dirá la puerta contraria, pues miente sobre lo que dirá su compañero.

Si en cambio se hace al carcelero veraz, dirá lo que el sabe, que es que su compañero mentirá y dirá la puerta incorrecta.

Como sabes SEGURO que la respuesta será MENTIRA, entonces te vas por la otra puerta y te salvas.

No siempre las mentiras son malas, después de todo.

Caballero Negro dijo...

Por eso, Novicia, no entiendo que digas que las mentiras que no sabes que lo son, no te importan.
Precisamente esas son las peores.
En cambio, si sabes que te están mintiendo, puedes actuar en consecuencia.

Si no, te la meten doblada.

Novicia Dalila dijo...

Blacky, porque a mi se me escapan pocas o ninguna. Ya hablé en el convento de mi cruz... Es dificilísimo que a mi se me escape alguna. Aunque pase mucho tiempo, si alguien cambia su versión, yo lo sé, porque recuerdo la anterior.
Y de verdad, después de haber sufrido tanto hilando, rebobinando, atando cabos para llegar al final a comprobar que me han mentido, con el consiguiente palo, pues me agarro al "ojos que no ven, corazón que no siente"... porque tengo el corazón ya con demasiadas cicatrices, porque no quiero sufrir más, o por lo menos, sufrir lo justo.
Yo no lucho contra las mentiras que me cuelan. Yo las atesoro....

Y por desdramatizar un poco el tema, que se está poniendo intenso... Eso de: "Te la meten doblada".. puedo tomarlo como algo sexual??? Es por reirme un rato, que estoy pelín gris hoy también...

Rrío dijo...

Caballero acierta: la verdad de este post es que todo lo que dice son mentiras.

También es verdad que mi hijo llegó a las tres y cuarto de la tarde. La comida ya estaba fría.

El adelgazamiento de los curriculums, como el de las grasas, empieza a ser moneda común, así como poner sólo lo que le puede interesar a aquel para el que lo envías y quitar todo lo demás. O sea, evitar que se convierta en una autobiografía: le gustan a uno mismo, más cuanto más narciso sea uno, pero menos al resto del mundo: no tenemos tantos admiradores como creemos.

Sobre la falsificación del billete la verdad es que me daba tanto miedo que me descubriese el revisor que teníamos un acuerdo, un amigo y yo: yo lo falsificaba, él lo pasaba, y luego repartíamos las ganancias. Llegamos a ser expertos.

La verdad sobre mi afición al ajedrez es que fué creciendo, entrenaba, competí en varios equipos, hasta que un día, en el campeonato de castilla, un chaval de 13 años me dió una paliza: decidí que el ajedrez no estaba en mi futuro. De todos modos aún me dió tiempo para organizar un torneo de ajedrez en mi empresa y llevarme uno de los dos premios del torneo.

Si queréis que os diga la verdad sobre mis citas, normalmente no cojo el teléfono: miro el número en la pantalla, y si no me suena, no lo cojo. La mayoría de mis citas vienen "de arriba" (cuando el número que sale en el teléfono es el de mijefe) y son insoslayables. Cosas de la jerarquía.

La verdad sobre mi peso es que peso lo mismo ahora que desde hace siete años, cuando dejé de fumar. Pero la gente se lía: te dejas barba, te cortas el pelo, te salen canas, te echas cremas...

La verdad sobre la historia del abogado es que decirlo todo no es necesariamente más cierto que no decir nada. Y si no fijaros en los telediarios.

Porque en toda historia siempre hay un punto de vista. Y la coincidencia entre dos puntos de vista sobre una misma historia tiende a infinito cuando lo que se cuenta sobre la historia tiende a cero (y viceversa) (esto que me acabo de inventar lo llamaré a partir de ahora la Teoría de los Límites de los Puntos de Vista).

Me temo que empieza a salir por aquí mi lado negro... ;)

Rrío dijo...

Gracias Lisebe. Aprecio mucho el consejo de tu padre, yo también lo intento seguir. Siempre intento ir con la verdad por delante. Pero no siempre la verdad de uno es la misma verdad que la de los otros.

Aunque en eso está una de las gracia de la vida, no?

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