Una carta de protesta


Estimados Señores Rrio y Caballero Negro:
Ya sé que no he sido muy correcto al llamarles “dueños de la mazmorra” y “guardianes de las llaves” y publicar su foto en la entrada con lo cual les estoy privando de su oportuno anonimato, pero uno, que también tiene su corazoncito, no puedes menos que protestar.
Primero: Podrían contratar un poco más de potencia lumínica, el plan “ahorro” puede estar muy bien para sus bolsillos, pero fatal para mi cansada vista. Un poquito más de luz no estaría mal.
Segundo: Yo soy un inquilino y no me gusta tener las mismas obligaciones que tienen los propietarios: limpiar el blog por turnos, contestar a comentarios procaces, elaborar pesados trabajos de burocracia y explicar teología en algunos casos. Y además se han empeñado en hacerme “propietario”, por ahí han llegado incluso a colocar un link “Before the dark –Faroni”.
Tercero: La dirección de mi casa es “SVENGALI” ( http://svengali-faroni.blogspot.com/) y me dedico a cuestiones musicales. Ya sé que soy tan pobre que ni siquiera puedo tener el lujo de mantener un “lado oscuro”, pero llegar a decir: “lo que habla es tu lado oscuro…”, es una pasada y además mete un miedo que te cagas.
Cuarto: Mi nombre. En mala hora me decido por Faroni. La primera vez que me contestaron a un comentario me llamaron “Foroni”, eso para empezar. La cosa no ha terminado ahí, he pasado por “Pironi”, “Forloni” ,casi parezco una marca de salchichón italiano, y por último “Faloni” que casi mejor ni comento.
Quinto: La censura. No puedo aguantar que me censuren las entradas. ¿Dónde están mis últimas entradas que fueron publicadas y borradas del blog de forma automática? ¿Dónde está “Los primeros años del Caballero Negro”? ¿Dónde está “En Before de Dark hay un quintocolumnista”? ¿Dónde está “Este blog es una ruina”? ¿Dónde está “Perversión y cucupendio con las vecinas de blog”?. Luego… imagino que aparecerán con “sus nombres”, un robo a la propiedad intelectual.
Estimadas lectoras y lectores, cuando vean una entrada señalando a Rrio o Caballero Negro como autores, piensen que pueden estar leyendo mis palabras, y si leen una poesía muy chula, entonces, con toda seguridad es mía, aunque ponga Lorca.
Esperando algo de su parte y que tomen en consideración mis reclamaciones se despide atentamente.
Faroni.

Pasmación

El cuerpo de Marfisa había quedado medio al descubierto: mostraba la cabellera, la espalda, la delgada cintura, el arranque de las nalgas. El Rey la miró: con sorpresa, con estupefacción.

- ¿Has visto algo más bello?
- Hay muchas cosas bellas en el mundo.
- ¿Más que el cuerpo de de una mujer?
- Si es el de Marfisa, difícilmente.
- Nunca había visto hasta esta noche a una mujer desnuda.
- ¿Y qué?
- El paraíso tiene que ser una cosa semejante.

....

Lucrecia los acompañó hasta la puerta. Dió un beso al Conde y le llamó guapo al oído. La carroza esperaba. Poco suntuosa, pero sólida y elegante. Lucrecia agitó la mano. La carroza corría por la calle, llena de baches, como por la superficie de un espejo. El Rey miraba hacia adelante, como si le envolviese el infinito. Tenía cierta cara de pasmado.

- ¿Qué miráis con tanta atención, señor?
- El cuerpo de Marfisa. No puedo ver otra cosa.
Gonzalo Torrente Ballester.
Crónica del Rey Pasmado.

Quiero ser una mujer

Y en el principio Dios creó a Rrio y le dio la tierra, los animales, las aguas y el cielo separados. Y le dijo:

- Todo esto es tuyo vívelo para alabanza mía.

- Pero Señor… yo no merezco…

Y pasaron varios días y todo fue llanto y crujir de dientes, Dios tuvo que bajar de nuevo a la Tierra y le interpeló bastante enfadado:

- ¡Es que no se te puede dejar solo…!

- Bueno… no sé… Es que es muy aburrido tener todo esto sólo para mí. No tengo nadie con quien discutir.

- ¡Bueno…! ¡Vale…!. Te crearé a la mujer. Te gustará hasta tal punto que te hará perder la razón. Por esta vez, usaremos una de tus costillas, ya que no tengo nada mejor a mano, para confeccionarla. Pero a partir de ahora, los hijos los tendrá ella.

 Y Rrío creció y se multiplicó e inventó el iPod pero no pudo quitarse de la cabeza una idea absurda y le dijo a Faroni:

- Faroni, yo quiero ser mujer. Quiero parir mis hijos. Quiero saber qué se siente.

- Es una idiotez, no puedes tener hijos, pues no tienes matriz.

Y Novicia, para salvar el tenso momento, dijo: 

-Nadie tiene la culpa de que no puedas tener hijos. Quizás no puedas tener hijos, pero puedes tener derecho a tener hijos.

Y en ese momento empezó el movimiento pro-igualdad de los hombres para alcanzar los mismos derechos que las mujeres.


La verdadera historia de Caballero Negro

Seguro que alguno ya la sabíais, pero para los que no, aquí os muestro la verdadera historia del Caballero Negro:



Desde entonces no puedo escribir en el Blog, al menos directamente. Afortunadamente, mi ayudante Rrío traslada mis palabras a estas páginas que leéis. Pero el maldito, a veces pone lo que quiere, y algun@ habéis mostrado vuestra perplejidad y duda: no dudéis, somos distintos, aunque Rrío pueda querer haceros creer lo contrario. 

Si sigue así, tendré que buscarmen otro ayudante. Faroni, ¿quieres ser tú mi nuevo ayudante?.

Mujeres (X): Mariajo

Ella se cree segura y fuerte,
Independiente y fría,
Completa y moderna,
Pero se equivoca.

Ella ríe por fuera
Y llora por dentro.
Se cree que así nos engaña a todos,
Pero se equivoca.

Ella se despierta cada mañana
Y abraza a la almohada
Pero sigue sola

Ella necesita a alguien
Que la deje ser dulce y risueña
Otra vez,
Pero lo ignora

Ella se pregunta
Porqué‚ el mundo es a veces tan ingrato
Pero no sabe

QUE EL MUNDO ES ASI
PARA QUE NO PIERDA
LAS GANAS DE VIVIR


Julio 1990

Besos

¿Quién no tiene en sus recuerdos esos besos voraces entre lenguas que, utilizando de pronto sus propiedades de músculos, dotadas de una longitud y de una fuerza de adherencia monstruosas, se exploran entre sí y también el relieve completo de la boca y los labios del compañero, y que confieren pleno sentido a la expresión "morrear"?.

¿Ese alarde obsceno no se realiza acaso en el umbral de la puerta, al pie de la escalera de un edificio o en el rincón de un portal, donde están los interruptores que precisamente no hemos pulsado?.

Catherine Millet
La vida sexual de Catherine M.

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