MUJERES

Dos décadas, un poco más, negándome a pulsar una tecla y me piden que hable sobre “el papel de la mujer”. Tema peligroso para alguien que perdió voluntariamente el instinto de escribir, aunque era lo que más amaba.
Y yo que me declaro “avinaretista convencido” y aplico en todo momento el primer principio serafino debo responder a un reto. Y aquí no valen recursos literarios, ni estilos, porque la “mujer” en su sentido más amplio exige claridad y precisión, merece… honestidad.
Y me pide mi opinión… si mi opinión no es importante, apenas me sirve a mí. Pero bueno… ¡juguemos! Juguemos con las palabras.
Antes de leer “Bajarse al moro” me había dedicado a pasearme por todas esas casas a las que llamamos blogs y a conocer a las personas que en ellas habitan; unas me saludaban, otras hablaban sin contestar, monólogos infinitos, a otras había que descubrirlas bajo espesas capas de oraciones, pesadas disertaciones, críticas feroces sobre las más variopintas materias. Y yo, casi siempre, me quedaba perplejo, algo así como Mr. Hulot cuando ve crecer una ciudad incomprensible. Posiblemente hacía demasiado tiempo que no salía a conocer a las personas.
En ocasiones pensé, al visitar determinadas casas, que todo lo que veía no era más que un grupo de “penes con piernas” entablando conversación con “vaginas con ruedas” , intentando convertirse, ambos, en “posibilidades orgasmáticas”.
A estas alturas creo que la Seña Novicia se está desesperando, sus cuchillos afilados esperan ansiosos empezar a despedazar al pobre Faroni, pero antes hay que terminar de leer. Intentaré prolongar un poco más mi defunción.
¿el papel de la mujer?
Una regla, otra, otra, la próxima que llegará, la que no llega, la que no llegó, la última… pero una mujer es algo más.
Una ilusión, una llamada que no existió, o sí y nunca debió ocurrir, el silencio en el teléfono, esperar… pero una mujer es algo más.
Deseo, fantasía, sensualidad, secretos inconfesables, “si me dejaran a mí…”, una noche soñada, una desilusión, algo memorable… pero una mujer es algo más.
El médico, el ginecólogo, la peluquera, la señora de enfrente, mi mejor amiga, la familia, aquel pesado del Instituto, Miguel o como quieras llamarlo, todos los que la rodean… pero una mujer es algo más.
Un hijo o una hija, el que no llegó, el deseado, la renuncia, “ser madre”, libertad de elección… pero una mujer es algo más.
Planes perfectos, estrategias, dudas y miedos, “la muy zorrona…”, no sé qué hacer… pero una mujer es algo más.
La mentira que no es mentira, el secreto que no es secreto, confidencias, ¿sabes…?... pero una mujer es algo más.
El espejo, siempre el espejo, aquella arruguita de la derecha, una cana, coquetería, belleza, belleza interior, desaliño, descuido, “me da lo mismo”… pero una mujer es algo más.
Los planes de futuro, a partir de hoy va a ser diferente, el recuerdo y la nostalgia, la frialdad… pero una mujer es algo más.
El bañador, la talla, unas caderas, demasiados kilos, “me miran”, “me huelen”, “me ignoran”, un pecho racionalmente asimétrico… pero una mujer es algo más.
Podríamos seguir infinitamente y la clave del papel de la mujer no es lo que es, sino ese algo más que puede ser. Y sólo depende de ella, lo mismo podríamos decir del hombre, somos algo más que todavía no hemos conseguido.
Evidentemente una mujer no es lo que queda después de una liposucción, ni lo que había antes de una remodelación de nariz y labios… es algo más y tiene, si quiere, la obligación de serlo.
Antiguamente ese “algo más” se intentaba explicar con alguna palabra. Todos nacían hombres y mujeres, pero aspiraban a ser damas y caballeros, algo más.
Y comprendo que pierdo el reto, jugué para perder, y que en el fondo no he sabido explicar el papel de la mujer y que seré castigado con algún comentario jocoso que tengo merecido por mi osadía.
Y tampoco he sabido definir ese algo más, pero es que entonces nos encontraríamos con la auténtica “mujer” y explicarlo es patrimonio de los músicos y los poetas.

JINETES EN LA TORMENTA


Demasiado calor, palabras, varias horas hablando, fumando. Un chalet en la sierra, de una amiga creo, bueno no lo sé, no lo recuerdo.
¿Cuánto tiempo?. Hace mucho, en la prehistoria de nuestro descontento.
Los dos amigos salen a la piscina, “la pilonga”, llamémosle de esa forma, no les ha hecho el mínimo efecto, el resto del grupo tiene la risa tonta, habla de manera incontrolada, autenticas majaderías.
Como “colgados”, un auténtico fracaso, efectos ninguno.
Tumbonas en la piscina, oscuridad y un cielo muy estrellado.
Y hablan de presente, futuro, durante mucho y para mucho tiempo.
Viajes, deseos, amigos, proyectos, trabajo, posibilidades y música, como siempre música.
Nuevos avances en la exposición de Teleco, “Bang & Olufsen”, un equipo impresionante, platos tangenciales, “Middle”, Pink Floyd. ¿Podremos llegar a tener alguno?. Creo que ahora sí tenemos la respuesta.
Una chica sale.
- ¿Cómo estáis?
- Un poco hambrientos.
- Eso es que os está haciendo efecto, cuando tienes hambre....
La pura verdad es que tenían hambre y “la pilonga”, nada de nada.
Los ojos se cerraron hablando.
Se durmieron para soñar. Solamente eran unos caballos que querían ser caballeros, que querían recorrer el espacio de costa a costa, de cabo a cabo, galopando, encontrando, obligatoriamente obligados a recordar que una noche, junto a una piscina, bajo un cielo estrellado…

De Finisterre a Gata

Una gran distancia separa estos dos puntos, extremos opuestos de mi país. Para mi ha sido el reflejo exacto de mis experiencias veraniegas. Del frío húmedo al calor. De la relación en grupo a la individual. De los amigos a la novia. Del ensalzamiento de mi mismo a la derrota de mi personalidad. De la seguridad de lo establecido, a la sensación de estar perdido, de no tener nada de nada, del riesgo mortal.

También hubo coincidencias, sin embargo. Pero coincidencias del entorno: acostarse tarde, fumar y beber. Coincidencias que no hacen más que resaltar la magnitud del desquilibrio, de cabo a cabo.

Y yo me pregunto, ¿en función de qué, en un caso eres considerado querido, e incluso seguido, y en el otro eres tú el que sigue, el obligado y el sometido?. ¿Porqué el goce se ofrece de forma tan natural en un caso y tan agreste en el otro?.



Piedras contra árboles, sol contra nubes


Duros recuerdos que desgajan mi mente


¿Dónde está mi sitio?


La luna cayendo desveló las estrellas


Las olas del mar cantan poemas diferentes


Engañosas insinuaciones nocturnas


Luz bajo el mar, oscuridad enfrente


¿De dónde surgen las sombras?


El destino te arrastra irremediablemente



Galicia /Almería , 1986

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