Mis aforismos (i)


Sólo hay dos tipos de mujeres: las complicadas y las MUY complicadas.

5 comentarios:

Faroni dijo...

Faltaría añadir:
"Y las demás, las que no quieren ser catalogadas, las que merecen la pena, no me hacen ni pastelero caso"

Rrío dijo...

Y luego están las que no son complicadas, merecen la pena, y SI me hacen caso.

Mmmmmmmmmm.....

¿Existen?

Clara dijo...

¡Muy divertido el dibujo! Pero en mi época había más respeto y más educación,y las mujeres sólo llevabamos dos botones: el de encender y el de apagar. ¡Que tiempos aquellos!

Caballero Negro dijo...

Botones, lo que se dice botones, o sea puntos estrategicos de la anatomía femenina que activen reacciones significativas, hay muchos muchos. Yo cuento, así de memoria, como unos 99. Que enumero: diez dedos de las manos y diez de los pies. Los talones, los corvejones, los muslos interiores (abajo, centro, arriba), las ingles, las nalgas (abajo, centro, arriba, dentro y fuera) la columna entera (lumbar, supra lumbar, cervical), las paletillas, los hombros (fuera, centro, dentro), el cuello (abajo, arriba, delante y detrás) los labios (superior, inferior, por dentro y por fuera), lengua (la lengua admitiria todo un tratado sobre su manejo), la nariz, los ojos, la frente, las orejas (arriba y abajo y en el centro) y los consabidos: senos (abajo, fuera, dentro y arriba), pezones (también muy versátiles en su manejo) pubis, labios exteriores (arriba y abajo), labios interiores y clitoris.

Coincido con Clara en que al final todos estos botones acaban siendo, debidamente manejados, para lo mismo: para encenderlas.

Y me temo que, una vez encendidas no sea tan facil apagarlas como "desactivar el control de potencia". Es como en una central nuclear, cuando se sobrepasan ciertos umbrales, la reacción en cadena es inevitable...

Faroni dijo...

Una vez molesté a una escritora, la cual no tenía que haber hecho caso de mis necedades. Y desapareció. Apredí una cosa: No vuelvas a hacer comentarios, a lo mejor no entienden tu sentido del humor.
Espero que ella aprenda que cuando se tiene el don de escribir, también se tiene la obligación de hacerlo. Y no hay que confundir la literatura con el "vivir de la literatura".
Mi hizo pasar unas horas estupendas con sus relatos.

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