Y EN EL PRINCIPIO


- ¿Qué hago aquí al principio de una narración? Pensaba aquella chica que había mirado furtivamente a su compañero de mesa y al que había sonreido, casi incoscientemente. Una mirada acompasada por el movimiento de una multitud de pies que siguen el compás.
Compañero de concierto, como tantos antes, como tantos, posiblemente, después.
Pero estamos hablando de él, completamente aburrido,siempre el mismo repertorio. Aplausos cálidos, más que cálidos diría él, para una insulsa versión de “So what”. Segundo tema, del primero mejor no hablar.
Recordó que Miles, en cierta ocasión, recomendó que era mejor comprarse un disco para escuchar el tema que te recordaba una noche antológica. Por supuesto, él nunca lo interpretaría.
Todavía no entiende por qué ha venido. Johnny Sax y Walter Trumpet. Publicidad, cómo se iba a perder su última actuación antes de la gira… , “la última oportunidad de ver a…” ¿y si luego se matan en un accidente?.
Ha terminado su consumición, la entretiene entre los dedos, mejor dicho el vaso vacio. Todavía le duelen los 30 euros del suplemento y sólo han interpretanto dos temas, casi mejor que terminen lo antes posible.
El comienzo no había sido alentador, músicos que no sabes a ciencia cierta si quieren empezar a tocar o irse, si se están preparando o recogiendo, la misa liturgía de siempre, una completa indiferencia hacia el público, esencia perfeccionada a través del tiempo, pero ya no estamos en los sesenta.
Todavía siente bochorno, vergüenza, por confundir a la camarera con una chica de alterne. ¿Qué pensaba que querían preguntarle?. Y todo porque le habían informado que en aquel local había algunas. Hablas dos veces pagas mucho, una vez… casi, casi lo mismo.
Está sentado demasiado cerca del escenario, casi forma parte del cuarteto y se debe proteger de los posibles ataques del bateria hacia su cacharrería. Es un lugar curioso, el primer piso para los músicos, desde arriba puede observar al público que se apelotona en una larga barra, en la planta inferior.
¡Vaya local! Incluso tienen un enorme gorila en la puerta, que no sabes si está allí para facilitarte la entrada o impedirte acceder al locar.
Demasiados colores en una puerta que se encuentra al final de la calle.

Reflejos


Yo: This is the magic time where the day ends and the night beguins.

Claudia: Te ha salido con reflejos. Supongo que al natural será very beautiful.

Querida Caudia: perdona por favor y en primer lugar que cite tus palabras. Toda comunicación tiene valor. Y además lo que dices es rigurosamente cierto. Pero hete aquí que un mísero MMS se me alcanza terriblemente insuficiente para lo que te he de decir.

Ya sé que la foto tiene reflejos. Tenía otras sin reflejos. Pero es que resulta completamente imposible trasladar las sensaciones, los colores, los olores, la calma, la gente, el cansancio, el sudor, los momentos fugaces que el rápido atardecer, que podría ser eterno y al tiempo efímero, en una simple fotografía de cámara de móvil y un poco obsoleto ya, no puede captar.

Porque si te fijas, Claudia, lo primero es que cuando estaba allí pensaba en tí, y en pensando en tí pensé que este atardecer te gustaría, y te mandé algo, un retazo, una décima de segundo.

Estos reflejos dicen también, a las claras, que esto no es así, que la realidad es grandemente superior. Por ello el reflejo no miente, sino que delata y por ello se sincera contigo.

Así que, sí, el natural era otra cosa. La foto sólo es un mapa (uno de tantos), y el mapa no es el territorio. Como estas palabras, que dificilmente explicarán bien lo que quiero decirte: que el mundo siempre tiene y tendrá reflejos, no siempre tan evidentes. Tenlo siempre presente,
Claudia, todo es apariencia:

¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,

una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

La Vida es Sueño
Monólogo de Segismundo
(detalles)
Acto II, escena 19. Monologo de Segismundo.
Calderón de la Barca

Un trabajo de Thomas


El espíritu de la narración que yo encarno es un espíritu pícaro y ladino, que sabe administrar bien lo suyo y no satisface de inmediato todas las curiosidades sino que, despertando varias, satisface una, mientras, por decirlo así, enfría en el hielo la otra, para que se conserve y aún aguce. Si uno quiere saber sin tardanza qué fue del niño en el furioso mar de Dios, se le distrae y se le entretiene empezando con otro relato que es indispensable que conozca también, aunque le entristezca el corazón. Pero el hecho de que sea tan triste puede hacer que crezca su esperanza de que allá lejos, entre las olas, ocurran cosas más felices, pues no es tan necio el espíritu de la narración como para sólo anunciar cosas tristes.

Tierra

A lo largo de doce mil kilómetros de océano abierto, la galerna de otoño tenía tiempo de sobra para acelerar, acumular energía e impulso. Lo mismo hacían las olas y mareas. En tan vasta extensión, cada una se acostumbraba a su majestad. Por tanto, cuando encontraban la firme resistencia de la isla, protestaban con puños de espuma que escalaban los empinados picos, luego se agarraban y se agitaban, llenas de furia.

Alex se encontraba junto a la ventana de su cabaña, escuchando la tormenta. Incluso desde allí notaba cada estallido en las yemas de los dedos. Cada rompiente hacía que las hojas de cristal vibraran. Ráfagas de lluvia asaltaban el tejado con furia súbita, sacudiéndolo como si fuera un tambor de guerra justo antes de retirarse velozmente, impulsadas por el viento para empapar algún otro lugar.

Más allá de los acantilados, sobre el mar, las nubes negras avanzaban desfilando, separándose de vez en cuando para permitir que la luna extendiera un breve resplandor perlado sobre las turbias aguas.

Un color solitario, pensó. No me extraña que la luz de la luna sea para los amantes. Te hace querer abrazarte a algo.


Tierra
David Brin

Después del Calor, el Sueño

El Calor sigió y siguió, envolviendote. Este calor que a veces te produce escalofrios. Que te hacen gritar de placer. Después te duermes y te despiertas sudando, pero sabes que no ha sido un sueño, o al menos ese Sueño es más real que muchos sueños imaginados. Lo tocas, lo palpas, lo acaricias, lo besas y te das cuenta que está ahí. Pero crees que si te vuelves a dormir, te despertarás con un recuerdo, y prefieres no dormir para el que el sueño no borre la vida real que es mejor que un Sueño.

No sé si podré dormir esta noche, aunque estoy muerto de sueño.

Bailarines inmortales

"Tocábamos porque el océano es grande y da miedo, tocábamos para que la gente no notara el paso del tiempo, y se olvidara de dónde estaba, y de quién era.

Tocábamos para hacer que bailaran, porque si bailas no puedes morir, y te sientes Dios."


Alessandro Baricco
Novecento
La leyenda del pianista en el océano.

El beso del camión de basura

La noche fué larga, mezclas de deseo y expectativas, como siempre risas irónicas. Las risas dejaron sitio a las caricias, las caricias a la complicidad.

Ella estaba diferente, más mujer. Creo que era la primera vez que la ví con faldas. Fresca, veraniega.

De lo que fué el día, día de locos que no contaré, pero que fácilmente podría haber comprometido la noche, sólo ella se salvó, ella salvó la noche, con su calma y su frescura.

Siempre me cuenta algo nuevo. Con cuentagotas, un retazo de su vida. No le pregunto, no me hace falta. No me intriga demasiado. Pero tiene esa forma tan lisa y llana de decirlo.

Siempre hago planes pero no me atrevo a contárselos. Tengo miedo, con otras los planes eran siempre dificultosos, errados. Bueno, con ella los planes son razonables o no, posibles o no, pero se puede hablar de ellos. Planificar sin angustia.

Todo llega como un regalo. Como el beso, esperando detrás del camión de la basura. Cómplice inesperado de mi indecisión, bella y sugerente escena urbana.

Si hemos sido capaces de besarnos mientras esperamos al camión de la basura, si no se ha roto el encanto, quizás esta vez las cosas salgan bien.

Calor

Salir, salir de marcha,
toda la noche en vela,
buscarla en cada cara,
estar muy lejos d'ella

Fogosamente actuo,
ardientemente pienso,
la noche me provoca,
el día es poco intenso

Calor
cuando me miras,
calor
cuando te miro,
calor
si no me llamas,
calor
si hablo contigo,

Calor
cuando te giras,
calor
cuando te giro,
calor
en tu sonrisa,
calor
estoy perdido.

(bis, pero cambiando las dos estrofas del giro por:
calor cuando me giras,
calor cuando me giro)

Canículas intensas,
asfaltos calentitos,
turistas sudorosos,
termómetros malditos

Me meto o no me meto,
te llamo o no te llamo,
empiezo a axfisiarme,
calor, estoy sudando.

Calor

cuando te espero,
calor
cuando te escribo,
calor
si me contestas,
calor
si estás conmigo.


Calor
cuando me abrazas,
calor
cuando te abrazo,
calor
cuando te beso,
calor
si no te beso.

(bis, pero cambiando las dos últimas estrofas por:
calor cuando me besas,
calor si no me besas)

Espaldas sudorosas,
el pelo enmarañado,
las manos temblorosas,
los ojos entornados.

Desnudo entre las sábanas,
despierto empapado,
fué una noche larga,
delirando y soñando.

Joé, qué caló !!!

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Esto se pensó como letra para un rap. Pero como soy más salsero que rapero lo intentaré meter en salsa.

Tarjeta amarilla

Si es que .... vaya bobo de pacotilla que soy. A la que menos me descuido meto la gamba hasta las corvejeras. Hoy mismo se me ha ocurrido hacer una "bromita" con las carnes de la chica que más me gusta. Tiene tendencia, ella, a bromear, y yo incautamente prolongo la broma, sin pensarlo dos veces y cuando ya he enviado el email maldito me doy cuenta y pienso ¿Qué he hecho!

Y es que esto del email es la polla con cebolla, como dice mi boss, cuando le has dado al "enter" ya no tiene remedio.

Bueno, bien pensado, ¿cómo saldrá después de todo?. Lo mismo es una simple "tarjeta amarilla", o sea de momento estás avisado, y a la próxima te expulso.

En fin uno nunca sabe, lo malo de estas cosas es volver a darte cuenta que siempre la cagas por el mismo sitio, lo bueno es que a lo mejor esta vez tiene remedio.

Para no sentirme tan solo, me gustaría que me contesteis a la encuesta: ¿Vosotros también la cagais por email?, arriba a la derecha en este mismo Blog.

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