Thunderstorm


Pretende Punset en su libro, El camino al Amor, habiendo decidido abordar los temas que preocupan a las mayorias, desentrañar las claves del amor y desamor, biologicamente, cromosómicamente, químicamente, socialmente y reproductivamente. Quizás escriba sobre los temas que preocupan a las mayorías pero definitivamente no para las mayorías. Con ese análisis objetivado me deja frío y no me explica ni me ayuda a entender lo mío; cosa que a lo mejor en realidad tampoco deseo.

Acierta mejor Mario Luna en su libro Sex Code, también con una base supuestamente antropocéntrica y científica, dar no sólo con las claves de la seducción, sino con un método infalible. Terrible, si fuera cierto (al menos para la Sección Femenina). Si no lo he dicho, lo diré ahora: es un método exclusivo para machos que buscan hembras. Gays y Lesbianas, abstenerse, al igual que vosotras, queridas, si quereis seducir a vuestro hombre.

Para mi desgracia, este método no se puede aplicar en concreto a nadie. Funciona estadísticamente. Si lo hago bien, tendré más probabilidades de éxito con un conjunto dado de mujeres. Si la cago, como me pasa con cierta frecuencia (Mario lo llama de una manera muy graciosa: si su radar te detecta), entonces te tacha de la lista y se acabó la historia con esa mujer en concreto, para siempre.

Puesto que la misión de la mujer es elegir, empieza descartando a aquellos que "sólo buscan follar", pues la elección debe ser, al menos aparentemente, la base de una relación con procreación fructífera, o sea duradera y comprometida con la descendencia.

Si por las circunstancias que sean se desboca tu deseo sexual, y no has medido bien el grado de aceptación que ella tiene de tí, si pasas más allá de un cierto punto, la reacción cambia radicalmente de signo. Donde había aceptación hay rechazo, y donde había posibilidades hay mas bien un buen chasco.

Esto me pasó no hará dos meses. Hay que reconocer que la situación se fué poniendo caliente, si quieres como otras veces, pero, qué quereis, uno no es de piedra, y menos si tiene alguna copilla encima. Sin darte cuenta se desboca tu deseo, o aquello que yo llamo "el demonio del sexo", ese pequeño diablillo (es casi como si le viera subido en mi hombro) y tus manos van más rápidas que tu pensamiento.

A renglón seguido tus palabras van también más rápidas que el pensamiento, y de repente surge un relámpago, un trueno, y el calor que sentías se convierte en un vendaval que te arrastra, que no controlas y que ya no puedes remediar. Es como una de esas tormentas de finales del verano, tras un día de calor agobiante e improductivo se convierte al final en una mojadura integral e igualmente improductiva. Thunderstorm lo llaman los yankees.

Esto como digo me pasó y me dejó con un buen chasco con quien más quería. Así que, si debo creer a Mario Luna, solo me queda la salida del olvido. Puestos a recibir consejos, no los hay mejores que los de StyLTOP: Las 3 claves para olvidar un amor(*)

(*) Fijaros bien en el rico léxico empleado

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