Mujeres (I) Azucena

Azucena y su amiga iban todas las tardes a la piscina. La piscina tenía forma ovalada, como un 0 pero con un islote en medio, donde estaba la depuradora. Para llegar al islote, había algo como un puente de cemento, sin barandillas. Junto a ese puente se ponian, Azucena y su amiga, a jugar a los palillos.

Este juego bastante simple era tirar unos palillos de madera teñidos de colores en un montón, y luego retirarlos uno por uno sin mover el resto. Si movías alguno, perdías, y se contaban los palillos que quedaban que eran puntos en contra del que había movido los palillos. Bueno no estoy seguro si era así, pero el caso es que a este juego tonto iba yo todas las tardes de ese verano a jugar con ellas. Entonces no sabía porqué. Sólo un año antes iba con mi amigo Adrián a los algarrobos de al lado a matar enemigos invisibles, y a defender nuestro "tesoro" de algarrobas.

Pero ese año una fuerza misteriosa me hizo cambiar las algarrobas por palillos y la compañía de Adrián por la de Azucena.

Este es el primer recuerdo que tengo de haber sido atraido por una mujer. El recuerdo que tengo de ella es simple, etéreo, como el de la flor que lleva su nombre. Nuestra relación se basó en el levantamiento de palillo, y además creo recordar que me ganaba siempre. Bueno en general me ganan siempre, pero me estoy desquitando contandolo aquí. Si quereis saber cómo, seguid leyendo.

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