Culitos, Culetes y Culottes



Me voy a acabar ganando fama de friki, a decir verdad ya la tengo en ciertos temas, pero los frikis habemos de haberlos. ¡Qué se le va a hacer!.

Voy a hablar hoy de una de mis más íntimas obsesiones, los culos.

Bueno, para empezar, este es un tema intemporal, desde los niños hasta los viejos, todos lo tienen en su mente, y todos lo relacionan de una u otra manera con lo escondido, lo tabú, lo oculto.

El culo es un gran reclamo sexual. Dice Desmond Morris, en El Mono Desnudo, que la evolución de las hembras del Homo Sapiens, desarrollando unas tetas elevadas y redondeadas, no es ni más ni menos que una traslación óptica del culo al pecho. O sea, cuando el mono anda a cuatro patas, la hembra atrae al macho por su lado trasero, el cual ofrece al susodicho como reclamo e invitación a la coyunda. Pero cuando el mono evoluciona, se levanta, se ofrece cara a cara, esa invitación trasera no se vé, y el desarrollo genético favorece la imitación sexual por medio de la elevación de las tetas en las hembras, lo cual es un verdadera castigo para ellas. Y si no ¿porqué se han inventado los sujetadores?.

Así pues, concluimos que las tetas de las mujeres son en realidad un culo frontal. Es más, la moda dieciochochesca, recientemente recuperada, de mostrar esas redondeces, a la cara, no es ni más ni menos provocador que la moda de los "pantalones de bajo perfil", los que muestran, por delante y por detrás, generosos trozos de carne, y ya de paso algún que otro tatuaje y un inconfundible trozo de ropa interior, sea del ya menos excitante "tanga" o del renovado y afrancesado culotte.

La recuperación del tanga viene devenida por la liberación de la braga tradicional. La braga que oprimia y aplastaba las nalgas, dessexualizando el culo, se ve liberada por la ausencia de tela en el mismo. El tanga permite, o al menos así lo imagina el macho, una mayor facilidad de acceso a esa erógena zona, donde un simple abrazo pasa con delicadeza a una caricia por la espalda, acabando con ambas manos en sendas posaderas, lo cual es la gloria de la posesión culífera para el emocionado hombre.

En realidad la moda actual es unisex: las mujeres por igual aprecian, admiran y llegado el caso soban, el culo de los hombres, lo cual es en realidad favorable para ellos, pues sabido es que el hombre llegado a cierta edad desmejora por delante, pero puede llegar a mantener un cierto atractivo por detrás.

El extremo final de este adelgazamiento del ropaje interior es el sans-culotte, o sea la moda de sin-bragas, dicen los que lo practican que es la máxima liberación y placer íntimo. No se... habrá que probarlo ;-)


La administración está podrida

Estoy empezando a estar fuertemente desencantado de mi trabajo hasta el punto de que estoy planteandome seriamente dejarlo. Que lo diga un cobarde como yo es que de verdad es para nota.

En mi ya larga carrera administrativa he tenido jefes de todos los tipos, aunque los menos los buenos (al contrario que en mi etapa privada). En su mayor parte esta "jefatura" ha sido todo lo contrario que se suele esperar (que se debería esperar) de un jefe:
  • Egoistas y acaparadores
  • Intolerantes
  • Cortos de visión
  • Traicioneros
  • Basan su autoridad en el miedo

Sólo por poner algún ejemplo de lo podrida que está la administración, hablaré de los dos últimos:

Al primero le llamaremos "el Zar".

Este consiguió su plaza de Subdirector gracias a expulsar de su sitio al que estaba, lo cual dicho sea de paso no era demasiado dificil por lo inútil que era. Seguramente le bastó con desprestigiar lo que había hecho el otro, y quizás hacer alguna llamada de apoyo a sus amiguetes. Bueno, en realidad él aspiraba a una Dirección General, pero la mala suerte quiso que no se la dieran y acabó de Subdirector nuestro.

El Zar inmediatamente tomó el mando y empezó a "salvarnos" de nuestras desgracias y malos comportamientos, y poco a poco fué configurando su equipo de confianza a su alrededor, bajo la premisa de "o te conviertes o te vas". La conversión no es ni mas ni menos que demostrar la adoración debida al supremo salvador o jefe, no discutir, nunca poner en duda su autoridad, y sobre todo no hacer nada que le pueda hacer quedar como un tonto. El lo llama "lealtad".

Bien, lo cierto es que ha conseguido su objetivo. De los ocho jefes de área que había en la Subdirección cuando él llegó, ya sólo queda uno, y han pasado sólo tres años. Lo cual no le impide apuntarse los tantos de las cosas que funcionan y que fueron creadas por los que llegaron antes que él y a los que él consiguió echar.

Bueno, podría estar horas escribiendo, pero el Zar no se lo merece. Hablaré ahora del segundo, le llamaremos "El Zurdo".

Este Zurdo, por contra, lleva sosteniendo él solito toda la Dirección General, desde hace siete años, a pesar de haber pasado por la misma cinco Directores Generales distintos, y con gobiernos de diferente color. Maneja la mayor parte del presupuesto y del personal, dirige los cotarros administrativos y estratégicos, aparte de otros muchos en los que le acaban embarcando.

Su Subdirección crece, no siempre con los mejores efectos personales, pero tiene la virtud de saber retener bastante mejor a las personas que trabajan con él, por medio de varias virtudes:

  • Demuestra que sabe más que nadie de los temas que se tratan en la Subdirección, en la Dirección General, y si me apuras mejor que la propia Intervención General.
  • Toma las decisiones siempre consultando y en colaboración con su gente
  • Trabaja más que nadie (demasiado: casi dá mal ejemplo)

Por contra tiene algún defecto:

  • Nunca dice que no a su jefe, o al menos no directamente, lo que le hace ir asumiendo más y más trabajo. Esto no sería tan malo si no fuese porque el incremento de trabajo no viene acompañado del incremento de recursos necesarios para llevarlo adelante en las debidas condiciones
  • Se cabrea mucho cuando las cosas no se hacen bien. Claro, comparados con él, los demas somos todos unos lerdos. Pero quizás es consecuencia de esa excesiva la asunción del trabajo, creyendo que toda la Subdirección está compuesta de superhombres como él.

En realidad el caso del Zurdo es el contraejemplo: él si debería ser el Director General, desde hace tiempo, con lo cual ganaríamos todos. Otra cosa es si quiere, pero obviamente es mucho más cómodo tener a un subalteno potente que resuelva los problemas y ocupar el puesto de prestigio con una persona de confianza que recoja los réditos para el partido.

Por estos dos casos paradigmáticos concluyo que la administración está podrida: si deja que directivos de medio pelo acaparen puestos de responsabilidad, y bloqueen a las personas capaces y las actuaciones que es preciso acometer, y al mismo tiempo no pone al mando a aquellos que sí lo son, los resultados son tristes y descorazonadores.

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